Oficialmente reconocen más muertos por Covid-19

El Juglar de la Red

Por Rafael Cano Franco

La Secretaría de Salud emitió un documento que pasó desapercibido para la mayoría de los medios en México, lo trascendente es que ahí se reconoce que la cifra de muertos por la pandemia no es de 200 mil como lo muestran las cifras diarias que dan a conocer; la nueva proyección oficial indica que el número de fallecidos puede ser de 322 mil, es decir un 60 por ciento más de lo informado.

Lo anterior no solamente muestra el nivel de la tragedia ocurrida en México, también es indicativo de que la estrategia de contención falló. Fallaron también los servicios de salud. Falló la previsión. Todo falló.

El ángel de la muerte recorrió a sus anchas el territorio nacional y las autoridades sanitarias con frivolidad, de manera displicente y en mera actitud contemplativa nos decían que todo estaba bajo control y nos recetaban cifras que ahora sabemos eran falsas.

El maquillaje de las cifras por parte de la SSA forma parte de una estrategia comunicativa para mandar el mensaje de que todo se ha realizado conforme a protocolos sanitarios internacionales y que el gobierno de México fue actor responsable en los trabajos de prevención, contención y atención a los enfermos.

Pero resulta que hay diferencias entre lo que reportan las entidades y las que anuncia la SSA; en al menos 16 entidades federativas las cifras no cuadran y manifiestan diferencias enormes.

Solo por mencionar algunos casos: Coahuila reporto 3 mil 894 casos de muertes dudosas de Covid, pero la SSA solamente reporta 692, la diferencia de 3 mil 202 casos queda en el limbo y por tanto no entran a la estadística oficial.

La misma SSA reconoció en su reporte de mortalidad en el país, la existencia de un subregistro que alcanzaría el 60 por ciento de los 201 mil casos reconocidos de manera oficial, de ahí que los cálculos indican que el número real podría ser de 322 mil 139 fallecidos, esta cifra es 545 por ciento más alta que la cifra catastrófica de 60 mil muertos, anunciada por el mismo gobierno y que según sus cálculos se alcanzaría para mayo del del 2020.

Pero si las muertes por Covid-19 son altísimas, los errores cometidos en el sector salud también terminaron por cobrar vidas en otros pacientes cuyos padecimientos no se relación con Covid-19.

Por ejemplo, reconvertir camas hospitalarias para Covid-19 generó un impacto directo en otras enfermedades no relacionadas y esto fue más evidentes en zonas de alta densidad urbana, la mayoría en la Ciudad de México o en municipios del Estado de México.

Aquí la población más afectada fueron los adultos mayores, particularmente aquellos cuya actividad económica se ubicaba en la informalidad o en el desempleo.

Lo anterior indica que fueron los más pobres los que sufrieron un perjuicio directo en la atención médica a la que tenían derecho, pero se les negó dada la contingencia derivada de la pandemia.

Todos los datos aportados a la fecha, lo único que vuelven a confirmar es que la pandemia rebasó completamente a un sistema hospitalario, que fue desmantelado por el gobierno federal de López Obrador; pero además señala que en las oleadas más críticas de Covid-19 el sistema hospitalario estuvo tan saturado que se vio impedido de atender más casos y por ello es que muchas personas murieron en sus hogares.

Lo anterior también echa abajo la versión oficial del presidente López Obrador y del subsecretario Hugo López-Gatell de que el sistema de salud nunca se saturó y por tanto no fue rebasado.

Si consideramos que la cifra de 322 mil muertos es la más cercana a la realidad, eso nos ubica como el segundo país con mayor número de fallecimientos, superamos a Brasil que tiene 302 mil muertos y nos colocamos solo por debajo de Estados Unidos, pero se debe considerar que esas dos naciones tienen el triple de y hasta el cuádruple de habitantes que México.

Según el reporte y las conclusiones de los expertos de salud, si se considera la diferencia de tamaño de la población, eso indica que ya tenemos la mortalidad más alta del mundo y por tanto nos convierte en el peor país del planeta en cifras de muertos.

Y a pesar de que los números fríos muestran la trágica realidad, las voces oficiosas y oficiales siguen afirmando que el manejo realizado en México fue de los mejores en el mundo. Eso solamente lo creen dos personas: el presidente López Obrador y su subsecretario de Salud. Hugo López-Gatell.