Una reforma electoral, ¡con un fuerte tufo setentero!

EL HUBIERA 

Por Gerardo Hernández Ibarra

 Uno de los grandes pendientes que desde el principio de su sexenio, dejo de manifiesto el actual Presidente de la República, fue llevar a cabo una reforma electoral, que a principios de este año empezó a bosquejar con mayor claridad, hasta que, envío a la Cámara de Diputados, una iniciativa de reforma que implica una serie de modificaciones a la Constitución y a las leyes secundarias, uno de los temas fundamentales de esta propuesta Presidencial radica en que desde el poder público, no aceptan  que  desaparecerá el INE, -pasaría a denominarse INEC- pero, cuando se están proponiendo cambios tan drásticos y fundamentales, como la forma de cómo se elegirán Consejeros y Magistrados Electorales, se debe creer que estamos ante un nuevo organismo electoral, que, para muchos mexicanos llevaría al nuevo instituto a un retroceso Centralista, Autoritario y Subordinado, de más de 30 años.

Se plantea que los consejeros Electorales se elijan cada 6 años, a partir del 2023, por votación popular, y que los aspirantes los propongan, en listas de 20, cada uno de los tres poderes federales, lo que daría amplia ventaja al partido que ejerce el poder, que, en este caso a Morena en el ejecutivo, tiene también mayoría en las cámaras de legisladores, y cuentan con un poder judicial generoso en las decisiones del ejecutivo.

Mención merece, que se dejaría a un lado el proceso de selección en base a exámenes generales de conocimientos y académicos, en materias como; derecho, electoral, democracia, ética, matemáticas, comprensión lectora, etc. en la actualidad estas evaluaciones las tiene a cargo un Comité Técnico Evaluador de siete integrantes, la Jucopo elige 3, la CNDH 2 y el INAI 2, quienes evalúan y envían 5 propuestas por cada consejería vacante, y enseguida las dos terceras partes de la Cámara de Diputados los eligen y cubren los espacios en periodos escalonados; todo el procedimiento es en base al artículo 41 Constitucional, base V.  Todo este proceso de selección -el cual indudablemente puede ser mejorado- se estaría echando por la borda de la historia de aprobarse la Reforma Electoral en comento, lo peor es que se menoscabaría la Profesionalización y la Autonomía de estos organismos.

En el caso de los Magistrados Electorales, se propone un mecanismo muy similar al ya descrito para efectos de los Consejeros Electorales, entre sus salvedades se encuentra que en este caso, se propondrían por cada poder del estado 10 aspirantes, para de entre ellos, el pueblo elija al que más popularidad tenga  o campaña realice, y se le retiraría, a la mayoría calificada de la Cámara de Senadores como ahora sucede, la posibilidad de elegirlos; también se estaría en el supuesto de que ¿quién pagaría las campañas de estos aspirantes? -90 en total- ¿los partidos políticos? ¿el poder público? ¿quién?

Otra de las grandes propuestas es desaparecer las OPLES y los Tribunales Electorales Locales, para que el INEC y el TEPJF administren y decidan desde el centro, sobre los procesos electorales locales; otro de los cambios seria reducir el presupuesto de los partidos políticos, solo a épocas electorales, esto conlleva varios riesgos, entre otros el uso indebido del presupuesto público o de recursos provenientes de actividades no licitas, y los partidos solo serian agencias electorales temporales; el presupuesto del INE se reduciría en un 20 %; los diputados pasarían de 500 a 300, solo que se elegirían por listas estatales, lo que los convertiría a todos en plurinominales surgidos de las rancias burocracias partidarias; los senadores se reducirían de 132 a 96, para también ser electos por listas estatales, donde cada partido con sus dirigencias de jure y las de facto, impondrían el total de los listados; la integración del padrón electoral y la tramitación de la credencial de elector se le retirarían al INE y no se especifica a quién pasaría la facultad, ¿otra vez a Gobernación?; y así sucesivamente otros cambios más.

Todo lo anterior nos lleva a concluir que el nombre del Instituto es lo de menos, lo verdaderamente preocupante es retirar los procesos de selección y elección hasta hoy experimentados y mejorados en los últimos 32 años, hasta llegar a los fundamentos de lo que hoy es el INE, y se pasaría de la autonomía, a depender del partido político que detente el poder público.  Las reformas electorales de; 1990, 1994, 1996, 2007 y 2014 surgieron a principios de un sexenio y partieron de los partidos de oposición, hoy, estamos viviendo el fenómeno de que surge desde del poder mismo, y con una motivación surgida desde un hecho real o ficticio, que taladra lo más intrínseco y más alto del poder político actual, “la elección del 2006”

Faltan todavía muchos días y un largo debate para llegar al culmen de una Reforma Electoral.  Lo indudable es, que ¡urge el voto electrónico!

Frase para reflexionar:

“Tu verdad aumentara, en la medida que sepas escuchar la verdad de los otros”

Martin Luther King (1929-1968) activista estadounidense, (1929-1968)