El avance de la variante BA.3.2 del virus SARS-CoV-2, conocida como “Cicada”, ha sido detectado durante el primer trimestre de 2026 principalmente en Estados Unidos, donde autoridades sanitarias reportan un incremento de casos en al menos 25 estados. Este nuevo linaje ha llamado la atención de organismos internacionales debido a su composición genética y su rápida propagación tras un periodo de baja circulación del virus.
De acuerdo con reportes de organismos como los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, la variante Cicada presenta un número elevado de mutaciones en la proteína de espiga, lo que podría influir en su comportamiento frente a la inmunidad adquirida. Este escenario ha llevado a reforzar la vigilancia epidemiológica en distintas regiones.
La variante BA.3.2 del COVID-19 destaca por acumular entre 70 y 75 mutaciones en la proteína spike, un componente clave que el virus utiliza para ingresar a las células humanas. Esta característica ha sido identificada como un factor que podría facilitar la evasión parcial de anticuerpos generados por infecciones previas o esquemas de vacunación antiguos.
El nombre “Cicada” surge como referencia a su comportamiento epidemiológico. Especialistas han señalado que este linaje pudo mantenerse con baja circulación desde 2024, para posteriormente reaparecer con mayor presencia en 2026. Este patrón ha sido comparado con ciclos biológicos observados en la naturaleza, aunque aún se investigan las condiciones exactas que favorecieron su reaparición.
Los síntomas asociados a la variante Cicada mantienen similitudes con otras variantes del COVID-19, aunque reportes clínicos indican ciertas particularidades en su intensidad. Entre los principales signos detectados se encuentran:
◉ Dolor intenso de garganta al tragar
◉ Fatiga persistente incluso después de la fiebre
◉ Congestión nasal y tos productiva
◉ Dolores de cabeza frecuentes
◉ En algunos casos, náuseas y diarrea
Estas manifestaciones pueden dificultar el diagnóstico sin pruebas específicas, por lo que autoridades recomiendan el uso de pruebas PCR o de antígenos ante la presencia de síntomas respiratorios.
La Organización Mundial de la Salud mantiene bajo monitoreo la variante BA.3.2 tras su identificación en diversas regiones, incluyendo Europa y América. Hasta el momento, no se ha confirmado un aumento en la tasa de hospitalización o mortalidad en personas con esquemas de vacunación actualizados.
Sin embargo, la OMS ha señalado la importancia de continuar con la vigilancia epidemiológica, especialmente ante variantes con alta capacidad de transmisión. Este seguimiento permite evaluar posibles cambios en el comportamiento del virus y su impacto en los sistemas de salud.
Durante los últimos años, el COVID-19 ha mostrado periodos de estabilidad seguidos por la aparición de nuevas variantes. En 2026, la circulación de linajes como XFG continúa presente, mientras nuevas variantes como Cicada generan ajustes en las estrategias de monitoreo sanitario.
Las recomendaciones generales se mantienen sin cambios: vigilancia de síntomas, actualización de esquemas de vacunación y atención médica ante cuadros respiratorios. Estas medidas buscan reducir riesgos y mantener controlada la propagación del virus en un entorno donde el SARS-CoV-2 continúa evolucionando.
Debate
