–El candidato de Morena enseña sus cartas
–Pérez Cuéllar busca al PT y prepara la batalla contra el PAN
Apenas terminó el agarrón interno de Morena y Cruz Pérez Cuéllar ya puso la maquinaria en movimiento. Nada de tomarse una semana de descanso para saborear la victoria.
El nuevo coordinador estatal ya tiene la agenda llena: coser la ruptura con Andrea Chávez, convencer al PT, recorrer los municipios que le faltan y, de paso, preparar la respuesta a la artillería panista.
El virtual candidato de Morena ofreció ayer una conferencia de prensa en la que compartió con los colegas reporteros la visión y la misión de su proyecto rumbo a la gubernatura de Chihuahua.
Ayer, Pérez Cuéllar dejó muy claro que, para ganar la encuesta, le echó todos los kilos y que ahora se prepara con todo para armar el proyecto del próximo año.
Su primera tarea es la famosa operación cicatriz. No solamente con Andrea, sino con todos aquellos que apostaron por otra carta durante la contienda interna. En la conferencia dejó abierta la puerta a la senadora con licencia y hasta anunció que buscará personalmente un acercamiento.
El partido de la estrella —el PT— no está precisamente brincando de felicidad con la designación de Cruz. El propio coordinador reconoció que el asunto está en manos de las dirigencias nacionales y que todavía desconoce si habrá acuerdo.
Pero soltó una frase que en política dice bastante: “si vamos juntos, bien; si no, también”. O sea, la puerta está abierta, pero Morena ya arrancó.
Cruz también abordó la narrativa azul que está impulsando la gobernadora Maru Campos y con la que pretende entrar a la contienda: seguridad, crimen organizado y el fantasma del llamado “narcogobierno”.
Cruz ya respondió. Y lo hizo a su manera: la llamó una “campaña muy chafa”. Ahí está una de las frases que seguramente acompañará buena parte de su discurso en los próximos meses.
Según él, no permitirá que el PAN coloque la conversación exclusivamente en el terreno de las acusaciones y buscará devolver el golpe hablando de resultados de gobierno.
Por otro lado, Cruz convirtió al alcalde capitalino, Marco Bonilla, en uno de los principales destinatarios de sus cuestionamientos. Si los panistas quieren hablar de seguridad, parece decirles el juarense, entonces habrá que revisar también lo que ocurre en Chihuahua capital.
Cruz insiste en que Juárez ha sido maltratada y abandonada, y que habrá que hacerle justicia. Todavía no puede adelantar compromisos específicos por las restricciones legales, pero el mensaje quedó clarito: si algún día llega a Palacio de Gobierno, Juárez estará entre sus prioridades.
Su principal fortaleza política está en Juárez, pero, para conquistar el estado, necesita demostrar que también puede hablarle al resto de Chihuahua.
Por eso, el recorrido por los 67 municipios no es turismo político. Ya visitó 40 y anunció que irá por los 27 restantes durante octubre y noviembre. Los municipios pendientes estarán en su agenda de los próximos días.
Pero, mientras el candidato morenista intenta ampliar su radio de acción, también tendrá que cargar con su pasado. Y vaya que el PAN se lo va a recordar.
El nombre de César Duarte ya comenzó a reaparecer en la conversación. Cruz respondió que lleva años en la vida pública, que ha sido senador, alcalde y candidato, y que, si después de tanta exposición vuelven a surgir los mismos asuntos, se trata de “refritos”.
Y, hablando de memoria, apareció Javier Corral. Cruz no solamente respondió a las críticas del senador; prácticamente le agradeció que siguiera atacándolo.
La relación entre ambos está lejos de ser cordial, y Cruz aprovechó para marcar distancia política, personal y hasta de estilo. Corral representa para Cruz un pasado político con el que no quiere que se le asocie.
