El proyecto del Centro de Exposiciones y Convenciones de Ciudad Juárez aprendió a caminar durante más de tres décadas a paso de tortuga.
Lo anterior viene a colación porque hace poco más de un año, para ser preciso el pasado 25 de julio de 2025, la gobernadora Maru Campos estuvo presente en la firma del compromiso para la donación y venta del terreno para la construcción de este anhelado centro de convenciones.
Recordamos que aquello fue presentado con bombo y platillo en un lujoso hotel de la localidad y como el inicio tangible de una obra que los juarenses llevan esperando más de 30 años. Muchos fracasos y dinero tirado a la basura.
Incluso en aquel recinto hubo expresiones de los presentes de que “ahora sí se cumpliría el gran sueño”, que el proyecto avanzaría y que el dinero de los juarenses finalmente rendiría sus frutos con el Centro de Convenciones.
Hoy el proyecto tiene terreno, diseño, fideicomiso, empresarios comprometidos y hasta una arquitectura inspirada en la Misión de Guadalupe, las dunas de Samalayuca y otros símbolos fronterizos, pero no camina, no inicia su construcción.
Lo que todavía parece faltar es lo más sencillo: que aparezcan las máquinas y empiece la obra en el terreno donado por la poderosa familia Zarogaza.
Desde el sector empresarial aseguran que se afinan permisos, factibilidades y detalles técnicos para evitar retrasos cuando llegue la licitación. Muy bien. Nadie quiere una obra mal planeada.
Pero tampoco estaría mal que después de tres décadas de espera, el proyecto dejara de ser presentación, render y promesa… y se convirtiera finalmente en construcción. Según los promotores, es cuestión de tiempo para que inicie su construcción. Esperemos y diremos.
