miércoles, septiembre 30, 2026
Inicio » La Suprema Corte tumbó la ley de “blindaje antinarco”, pero Maru no baja la guardia

La Suprema Corte tumbó la ley de “blindaje antinarco”, pero Maru no baja la guardia

El alcalde de Chihuahua, Marco Bonilla, salió a respaldarla con entusiasmo

by JRZnoticias
0 comments

–La gober le declara la guerra política a las “narcoelecciones” de Morena

— Sin decir su nombre, Bonilla ya puso a Cruz en la mira

El ambiente preelectoral se puso al rojo vivo justo cuando el PAN y Morena ya tienen listos a sus gallos para lanzarlos al ruedo. La gobernadora Maru Campos volvió a sacudir el avispero al poner el grito en el cielo después de que la Suprema Corte de Justicia invalidara su iniciativa de blindaje electoral, con la que buscaba frenar la intervención del crimen organizado en los comicios de Chihuahua.

Y aunque la Suprema Corte ya tumbó el primer intento, la gobernadora salió con un mensaje que dejó claro que no piensa soltar el tema. Más bien parece que apenas está calentando motores rumbo a 2027.

banner

Porque, a ver, no es cualquier iniciativa. Es la bandera que Maru decidió ondear después de meses de pleito con la federación, un pleito que arrancó en la Sierra Tarahumara con aquel operativo antidrogas que terminó revelando la presencia de agentes de la CIA, sin autorización federal, y con un accidente que dejó cuatro muertos.

Desde ahí se desató una tormenta política: investigaciones de la FGR, citatorios, acusaciones de invasión de competencias, el intento de juicio político promovido por Morena y la renuncia del fiscal César Jáuregui. Todo eso mientras la presidenta Claudia Sheinbaum la acusaba de tracción a la patria y marcaba distancia y advertía que habría consecuencias si se acreditaban violaciones a la ley.

Con ese historial, no sorprende que Maru haya convertido la iniciativa contra las “narcoelecciones” en un estandarte. Pero en estos días, cuando la Corte la invalidó, la gobernadora respondió con un discurso que sonó más a arenga que a posicionamiento institucional.

Acusó a Morena de proteger intereses criminales, señaló a la Corte de acatar sin discutir y prometió que, si le cerraron un camino, abriría otro. Y lo dijo con ese tono que ya le conocemos, directo, frontal y sin miedo a la confrontación.

Pero ojo, porque esta vez no está sola en la narrativa. El alcalde de Chihuahua, Marco Bonilla, salió a respaldarla con entusiasmo. Y no sólo como aliado político, sino como coordinador estatal del PAN, lo que le da un peso adicional en la antesala de la sucesión.

Bonilla defendió el blindaje electoral, cuestionó que Morena corriera a la Corte para tumbarlo y aprovechó para lanzar un dardo hacia el candidato morenista, recordando “cinco años de opacidad y promesas incumplidas”. No lo dijo con nombre y apellido, pero todos saben a quién se refería, a Cruz Pérez Cuéllar.

El respaldo de Bonilla no es menor. En un estado donde el PAN necesita llegar unido a la elección de 2027, el alcalde se coloca como uno de los principales voceros del discurso de “defensa de Chihuahua”.

Y vaya que lo repite, que el blindaje no es un tecnicismo, que las familias deben saber quién está detrás de una candidatura, que no permitirá que se ponga en riesgo al estado. Su mensaje suena a preludio de campaña, aunque todavía falte tiempo para que se destapen oficialmente las cartas.

Mientras tanto, Maru sigue construyendo su narrativa de resistencia. La reunión que tuvo con Sheinbaum en septiembre pasado fue una especie de tregua fría, pero no cambió el fondo del conflicto.

La gobernadora insiste en que la federación la persigue políticamente, que Morena quiere manipular las reglas electorales y que Chihuahua no se va a dejar. Y ahora, con la iniciativa anulada, tiene un nuevo capítulo para alimentar esa historia.

Lo interesante es que el tema de las “narcoelecciones” le permite a Maru conectar dos frentes: seguridad y democracia. Es un discurso potente en un estado que ha vivido episodios duros de violencia y donde la sombra del crimen organizado siempre está presente. Pero también es un discurso que incomoda a Morena, porque los obliga a responder a acusaciones que, aunque no estén probadas, pegan en la percepción pública.

Y mientras todo esto ocurre, el reloj avanza hacia 2027. La disputa entre la gobernadora y la federación ya no es sólo un choque institucional: es parte del reacomodo político rumbo a la sucesión.

 Maru busca dejar claro que ella y su partido son quienes “defienden a Chihuahua”, mientras Morena intenta posicionar a su candidato como alternativa de cambio. En ese tablero, cada mensaje, cada iniciativa y cada confrontación cuenta.

Por eso la iniciativa contra las “narcoelecciones” no es sólo una propuesta legal. Es un símbolo. Es la bandera que Maru quiere que ondee en la campaña de 2027, aunque ella no esté en la boleta. Y es también la plataforma desde la cual Bonilla se proyecta como defensor del estado y como figura central del panismo chihuahuense.

Así que sí, la Corte tumbó la ley. Pero lo que no tumbó fue la narrativa. Y en política, a veces la narrativa pesa más que la norma. Sobre todo, cuando se está a un año de una elección que promete estar más caliente que la Sierra Tarahumara en pleno verano.

You may also like