lunes, abril 6, 2026
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Futuro incierto en la juventud

by EdiciónJuárez
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Por: José I. Cepeda

Continuamente vemos en las noticias crímenes cometidos en las escuelas de diferentes partes del mundo por estudiantes, quienes, armados con armas de gran calibre, enfocan sus frustraciones contra compañeros de salón, maestros o simplemente cualquier persona que se les cruce en el camino. En muchos casos, luego de las investigaciones posteriores, se encuentran problemas psicológicos en los victimarios como consecuencia de un gran aislamiento personal dentro y fuera de su hogar o por haber sufrido “bulling” en sus escuelas.

Esto nos lleva a preguntarnos, como se está generando este grave comportamiento en estos jóvenes que deriva en la muerte de otros, el suicidio del propio asesino -luego de completar su acometido- o el abatimiento de este por autoridades del orden público.

El suicidio por sí mismo en adolescentes, es alarmantemente alto en la sociedad contemporánea. Se muestra constantemente en las noticias de todo el orbe, que existe un vacío espiritual y una falta de finalidad de vida que trastorna la mente de estos jóvenes que los lleva a atentar contra su propia vida y la de otros.

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Como consecuencia del sin número de casos de corrupción, violencia, drogadicción, disgregación familiar y anarquía social que se padece en el país, más la presión de encajar en los comportamientos derivados de las propuestas en las redes sociales, estos jóvenes se pierden en su mente, tratando de digerir y encontrar sentido al mundo y comportamiento social que los rodea. Esto nos obliga a retomar como sociedad, la enseñanza de valores morales en el hogar y en las escuelas.

En las escuelas públicas del país, independientemente el nivel en que se labore, existe una abulia académica en los docentes como producto de una propuesta asociada al rumbo de la educación desde el oficialismo, que lejos de incentivar la calidad académica y el desarrollo de herramientas pedagógicas para la formación de excelencia en los alumnos, genera lo contrario -incluyendo la deserción escolar- y provocando a su vez, cierta laxitud en los maestros.

Si bien existen miles de docentes con verdadera vocación pedagógica, la falta de rumbo en la excelencia académica bajo los planes de la Secretaria de Educación Pública -véase el escándalo del tristemente Marx Arriaga Navarro, autor de los polémicos nuevos libros de texto gratuitos de la propia secretaria- las nuevas ideologías propuestas a instruir en las aulas al igual que las tendencias globalistas obligadas desde organismos internacionales y la ausencia de materias de formación moral y ética, están haciendo mella en la formación de los futuros profesionistas de México.

Pero no todo es producto de la deficiente educación en las escuelas. Los hogares han dejado de ser la principal forma de orientar en valores a los niños y jóvenes. La necesidad de trabajar de ambos padres bajo una economía precaria, los hogares monoparentales; madres solteras que igualmente tienen que salir diariamente a buscar el sustento, el uso indiscriminado de los celulares y las redes sociales desde muy pequeños, mal forman y desarrollan actitudes nocivas en las nuevas generaciones.

La falta de comunicación entre padres e hijos y la práctica común de darles acceso a celulares desde muy pequeños, han permitido que las redes sociales sean las nuevas tendencias de formación en los niños y jóvenes. Los jóvenes ya no leen, solo ven la pantalla del celular y siguen las propuestas nocivas y absurdas que se les presentan. Ya no hay uso de la razón y en consecuencia no se cuestionan los contenidos, solo se siguen idiotamente las propuestas y mucho menos se verifica la verdad de los contenidos.

Es increíble ver como alumnos de nivel superior no saben redactar un ensayo o asignación escolar. Se visualizan graves problemas de ortografía y secuencia en el orden de las ideas. Tienden a copiar del internet lo que encuentran sin analizar la veracidad de los contenidos. No se diga la solución de problemas matemáticos básicos.

Y estos alumnos serán en un futuro los que se convertirán en los lideres del país. Pobre Mexico, ya estamos viendo como simples actores del entretenimiento y bufones se convierten en diputados sin la más mínima formación política. Peor aún, personas de baja escolaridad y sin conocimiento de la constitución política, se transforman en ministros. Pero la culpa no solo es de ellos, es también de quienes votaron por estos.

Para entender un poco más el problema, iniciemos por definir ¿Que es educación? La palabra educación tienen una doble etimología causa del dualismo de su semántica: Educere: de ex, fuera; ducere: llevar, y por tanto sacar, extraer, desarrollar, desenvolver; que de acuerdo con Enrique Pestalozi, educar es desarrollo y despliegue de todas las habilidades y energías del ser humano.

La segunda etimología de educere significa, según Marco Tulio Cicerón, alimentar al niño; educare puerum, alimentar el espíritu, educare animum. Otros autores especialistas en educación como Redden y Ryan en su libro “Filosofía de la educación”, describen la educación como “La influencia deliberada y sistemática ejercida por la persona madura sobre la inmadura, por medio de la instrucción, la disciplina y el desarrollo armónico de todas sus facultades: físicas, sociales, intelectuales, morales, estéticas y espirituales del ser humano, de acuerdo con la jerarquía esencial de las mismas, para la utilidad individual y social, dirigida hacia la unión del educando con su fin último trascendente”.

En la actualidad, los jóvenes perciben una desatención continua de sus padres a sus incógnitas de la vida y, al no encontrar esta conexión, buscan en la escuela a través de sus maestros estas respuestas. Desafortunadamente el docente ensimismado en la carga enorme de trabajo y en sus propios problemas de subsistencia, no atiende el llamado del pupilo. No podemos generalizar en esto y se reconoce que existen miles de maestros que hacen esfuerzos extraordinarios para sacar adelante a sus alumnos. San Agustin, decía que “la educación es un acto de amor” y, en consecuencia, el maestro se convierte en un padre putativo.

Por otra parte, una persona con un claro vínculo como ciudadano, es aquella que adquiere, a través de la educación, valores y virtudes morales básicos, sociales y cívicos que están conforme a la ley moral existente, en donde la honestidad, la justicia, fidelidad, patriotismo, devoción de los ideales, justicia y paz son parte fundamental de su ser.
Cuando el alumno es ignorado en el hogar por sus padres y por sus maestros, tiende a una tercera opción; los amigos, pero estos no siempre son el consejero adecuado para dar claridad en la formación de estas personas, Ellos mismos no tienen la madurez y ni el conocimiento para dar respuesta a las vicisitudes del entorno. Es aquí donde las redes sociales se han enriquecido de contenido más de deformación que de formación de valores. Los jóvenes se han convertido en esclavos del celular.

En las redes se le rinde culto al Ego, al Hedonismo, a la idiotez, a la pornografía disfrazada de belleza, al relativismo, retos virales peligrosos que han cobrado la vida de varias personas, desinformación, violencia, anticultura, tendencias suicidas por depresión y dismorfia entre otros tantos.

El mundo se ve incierto bajo esta tendencia. A los gobiernos les convienen mantener adormecida a la sociedad bajo las premisas anteriores para evitar ser cuestionados del mal ejercicio de la política. Por qué, pues simplemente porque “Un pueblo que lee y busca la verdad, es el mayor temor de quienes gobiernan este mundo”.

La crisis moral de nuestros tiempos inicio no solo desde que bajó el rendimiento académico y la excelencia educativa, sino desde que se perdió la disciplina, el respeto y la formación de carácter. Aun así, no todo está perdido, existen millones de mexicanos que se mantienen en pie de lucha y buscan retomar el cambio de rumbo de México. Es una actividad ardua y compleja confrontada con amenazas, no solo de fuerzas negativas de nuestro propio país, sino también de compromisos internacionales que promueven la esclavitud mental y física de las naciones.

“El sello de una mente bien educada es que es capaz de contemplar un pensamiento sin tener que aceptarlo”. Aristóteles

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