La denominada Ley Antimemes que promueve Morena representa un nuevo intento de censura y una amenaza contra la libertad de expresión, al pretender castigar las críticas, la sátira y el humor político en las redes sociales, expresó Alex Domínguez, presidente estatal del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y diputado federal.
El dirigente priista manifestó su rechazo a cualquier reforma legislativa que pretenda criminalizar las opiniones ciudadanas o utilizar las leyes como instrumentos de intimidación contra quienes cuestionan las decisiones de los gobiernos y de quienes ejercen el poder.
“Hacer reír, criticar al poder y exhibir mediante el humor los errores de los gobernantes no puede ser un delito. La libertad de expresión es un derecho constitucional, no una concesión del gobierno ni de Morena. Nadie debe ser perseguido o castigado por pensar diferente”, afirmó.
El legislador del tricolor señaló que resulta preocupante que, mientras México enfrenta graves problemas de inseguridad, deficiencias en los servicios públicos de salud y debilitamiento institucional, desde el oficialismo se impulsen iniciativas que, solo buscan restringir las libertades fundamentales de los ciudadanos.
“Hay que saber diferenciar entre lo que verdaderamente constituye un delito y lo que representa el ejercicio legítimo de la libertad de expresión. Lo que debería preocuparle al gobierno de la mal llamada 4T es la violencia que golpea a las familias, el sistema de salud colapsado, desabasto de medicamentos, la falta de atención médica y la inseguridad que prevalece en diversas regiones del país, no los memes que exhiben sus errores”,
El legislador federal sostuvo que la crítica política, y las expresiones ciudadanas forman parte esencial de una sociedad democrática, por lo que advirtió sobre los riesgos de establecer disposiciones legales ambiguas que puedan utilizarse para intimidar, perseguir o sancionar a quienes manifiestan opiniones contrarias al gobierno.
Asimismo, cuestionó que Morena y sus aliados pretendan, concentrar cada vez más poder y reducir los espacios de participación y cuestionamiento ciudadano.
“Primero debilitan las instituciones, después desacreditan a quienes los critican y ahora pretenden castigar hasta el humor político. México necesita un gobierno que resuelva los problemas de la gente, no uno que busque controlar lo que los ciudadanos piensan, dicen o publican en sus redes sociales”, enfatizó.
