Una enorme laguna convirtió el cruce de las calles Leonardo Solís Barraza y Lote Bravo en el suroriente, en una trampa para los automovilistas, luego de las recientes lluvias registradas en Ciudad Juárez. El agua cubrió los cuatro sentidos de circulación y dificultó el paso de los vehículos que intentaban atravesar esta intersección.
El problema no era solamente la acumulación de agua, sino los decenas de baches y hoyos que quedaron ocultos debajo de la laguna. Estos desperfectos, formados desde lluvias anteriores, representaban un riesgo para los conductores, quienes no podían distinguir la profundidad de los daños ni identificar las partes más seguras para cruzar.
Ante esta situación, vecinos del sector decidieron apoyar a quienes transitaban por el lugar. Con llantas y avisos improvisados, comenzaron a señalar algunas zonas de riesgo, además de rellenar ciertos hoyos para facilitar el paso de los vehículos y reducir las posibilidades de que cayeran en los baches escondidos bajo el agua.
Mientras la laguna mantenía cubierto el crucero, los habitantes se convirtieron en guías improvisados para orientar a los automovilistas y ayudarlos a encontrar la ruta menos peligrosa. La situación volvió a poner en evidencia los problemas que enfrentan algunas calles de la ciudad después de las lluvias, cuando el agua acumulada oculta los daños del pavimento y convierte el tránsito cotidiano en una auténtica prueba para los conductores.
