Consejeros perfilan a Blanca Cruz como la consejera presidenta interina del Instituto Nacional Electoral (INE).
Su nombramiento llega apenas seis meses después de incorporarse al Consejo General y coloca al frente de la autoridad electoral a una funcionaria que ya había presidido un instituto estatal. Ahora deberá garantizar la continuidad de las actividades mientras la Cámara de Diputados elige a la nueva titular definitiva.
Originaria de Huajuapan de León, Oaxaca, Cruz García tiene 39 años y una trayectoria profesional vinculada principalmente con la organización de elecciones.
Es licenciada en Derecho, con formación en Derecho Constitucional y Amparo, además de maestra en Derecho por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP).
De acuerdo con su biografía oficial, cuenta con más de una década de experiencia en el INE, donde desempeñó distintas responsabilidades relacionadas con la preparación y supervisión de procesos electorales.
Entre sus cargos destaca el de vocal de Organización Electoral, desde el cual participó en la preparación de elecciones federales, la actualización de sistemas de información y el funcionamiento de consejos distritales.
También fue encargada de despacho de la Vocalía de Organización Electoral en Puebla y de la Vocalía del Secretario en la Junta Distrital Ejecutiva 12, donde atendió asuntos jurídicos, administrativos y electorales.
En 2022, Cruz García fue designada consejera presidenta del Instituto Electoral del Estado de Puebla, donde encabezó los trabajos institucionales durante el proceso electoral de 2024.
Posteriormente, el 21 de abril de 2026, la Cámara de Diputados la eligió consejera electoral del INE, junto con Frida Denisse Gómez Puga y Arturo Manuel Chávez López.
Los tres asumieron funciones el 22 de abril para un periodo de nueve años, que concluirá en 2035.
Desde su incorporación al Consejo General, Cruz García participó en distintas comisiones y llegó a presidir la del Registro Federal de Electores, responsable de asuntos relacionados con el padrón y las listas nominales.
En septiembre, durante una entrevista con El País, sostuvo que la principal amenaza para la democracia mexicana era la pérdida de confianza ciudadana y defendió que la independencia de las autoridades electorales debía demostrarse mediante sus decisiones.
A diferencia de su nombramiento como consejera electoral, que tiene una duración de nueve años, la presidencia que ahora ocupa es provisional.
Permanecerá al frente del Consejo General hasta que la Cámara de Diputados concluya el procedimiento para elegir a la persona que cubrirá definitivamente la vacante de Taddei.
Mientras tanto, tendrá que conducir un organismo que ya se encuentra inmerso en la organización de las elecciones del 6 de junio de 2027, cuando se renovará la Cámara de Diputados y se disputarán 17 gubernaturas.
El relevo también ocurre en medio de cuestionamientos sobre contrataciones y posibles conflictos de interés durante la administración anterior, asuntos sobre los que existen investigaciones y señalamientos todavía pendientes de esclarecimiento.
Así, Cruz García llega a la presidencia con dos responsabilidades inmediatas: mantener en marcha la preparación electoral y contribuir a preservar la confianza pública en el instituto durante la transición.
