Luego de un breve periodo vacacional por la Semana Santa, este lunes 6 de abril podría ser un regreso a las actividades caótico para los mexicanos, debido al paro nacional convocado por la Asociación Nacional Transportista (ANTAC) y agricultores en las principales carreteras del país.
Los transportistas han decidido tomar las principales vías del país como medida de presión ante la creciente ola de inseguridad, asaltos y asesinatos de operadores que, aseguran, no ha sido atendida de manera eficiente por las autoridades.
Se prevé que las movilizaciones comiencen desde las primeras horas de la mañana, afectando no solo el tránsito de carga, sino también el flujo de vehículos particulares y transporte público en los principales accesos a la Ciudad de México y corredores industriales.
A través de un video publicado en redes sociales, el líder de la Asociación Nacional Transportista (ANTAC), David Estévez Gamboa, anunció la alianza con agricultores, para realizar un despliegue para este lunes 6 de abril, el cual contempla cierres parciales y concentraciones de unidades en puntos claves.
De acuerdo a reportes de Milenio, estas podrían ser las vías con mayor afectación:
Accesos a la CDMX
Autopista México–Puebla
Autopista México–Querétaro
Autopista México–Pachuca
Autopista México–Cuernavaca
Zona Norte y Bajío
Carretera Federal 45 (Panamericana)
Carretera Federal 49 (Zacatecas–San Luis Potosí)
Vía corta a Chihuahua
Autopista Salamanca–Celaya
Occidente y Pacífico
Autopista de Occidente (15D)
Carretera Culiacán–Mazatlán
Carretera Morelia–Pátzcuaro
El motivo central detrás del megabloqueo es la exigencia de seguridad inmediata. Los líderes de ANTAC denuncian que las carreteras federales se han convertido en zonas de alto riesgo, donde el robo de mercancía y la violencia contra los choferes son constantes.
Exigen que la Guardia Nacional retome patrullajes efectivos y que se establezcan protocolos que desarticulen a las bandas dedicadas al robo de transporte de carga.
Además de la seguridad, piden el cese de las extorsiones policiales en operativos estatales y la reclasificación de diversas carreteras.
Según los transportistas, el cobro de peaje en muchas autopistas es excesivo y no corresponde al mal estado de la infraestructura, lo que eleva sus costos de operación y pone en riesgo la integridad de las unidades.
