Ciudad Juárez.– En el suroriente de Ciudad Juárez, el viento no solamente levanta polvo: también mueve la arena de calles sin pavimentar y terrenos baldíos hasta formar pequeñas acumulaciones que, entre viviendas y vialidades, dan forma a una especie de paisaje desértico dentro de la propia ciudad.
@juareznoticias.com ¡Samalayuca se vino al suroriente!… Bueno… no exactamente. El martes las ráfagas levantaron una impresionante tolvanera y el polvo prácticamente oscureció el cielo. Y entre los fraccionamientos empiezan a aparecer pequeñas acumulaciones de arena… ¡mini dunas juarenses! ¿En tu colonia también aparece arena hasta donde no había? #JuárezNoticias #PeriodismoInteractivo #CiudadJuárez #Suroriente #Tolvanera ♬ sonido original – juareznoticias
Las fuertes ráfagas registradas el martes dejaron en evidencia este fenómeno. Lectores de Juárez Noticias enviaron videos en los que se observa cómo enormes nubes de polvo cubrieron sectores del suroriente durante la tarde, al grado de oscurecer el cielo en la tarde.
Pero detrás de las impresionantes imágenes existe un problema cotidiano para quienes viven en esta zona: la gran cantidad de superficies de tierra expuesta. Calles sin pavimentar, terrenos baldíos y espacios todavía en proceso de urbanización quedan a merced del viento, que levanta y transporta la arena.
En algunos sectores, los efectos pueden observarse directamente en el suelo. La arena termina acumulándose en determinados puntos, formando pequeñas dunas o montículos que después pueden volver a desplazarse con las siguientes ráfagas.
El fenómeno adquiere particular interés en una ciudad ubicada en pleno entorno desértico y relativamente cercana a Samalayuca, que se encuentra al sur de Juárez y la zona de médanos está formada por extensas dunas de arena sílica que pueden ser movilizadas por el viento.
Las imágenes enviadas por los lectores muestran precisamente esa transformación momentánea del paisaje: el cielo se oscurece, el polvo invade el ambiente y la arena comienza a desplazarse de un lugar a otro.
Para quienes habitan estos sectores, la tolvanera no es solamente un espectáculo que puede grabarse con el teléfono. Es polvo que llega a las viviendas, que cubre vehículos y patios, que reduce la visibilidad y que, poco a poco, termina acumulándose en calles y espacios habitacionales.
