–Cruz y Bonilla convierten las matemáticas en munición política
–Daniela Álvarez saca la espada: “No nos van a callar”
–En Chihuahua, dos gallos, una silla y Maru moviendo las piezas
A políticos que quieren quedarse con la silla grande del despacho principal del palacio estatal ya nadie los detiene. Conforme se acerca el 2027, morenistas, panistas, priistas y demás fauna grillesca de todos los colores y sabores están sacando la artillería pesada.
Y en Morena, hay que decirlo, la cosa ya parece pleito de familia… pero de esos donde nadie quiere quedarse con la herencia y todos quieren la casa.
Por un lado están los seguidores de la senadora Andrea Chávez y, por el otro, los simpatizantes de Cruz Pérez Cuéllar. Ambos grupos andan midiendo fuerzas, lanzando indirectas, respondiendo ataques y haciendo cuentas para ver quién tiene más músculo político.
Lo que está en juego es la candidatura de Morena a la gubernatura de Chihuahua.
Y mientras los dos bandos hacen ruido, allá en la dirigencia nacional seguramente están tomando nota de quién grita más, quién mueve más gente y, sobre todo, quién puede llegar al 2027 con posibilidades reales de ganar.
La expectativa está puesta en las próximas semanas, cuando podrían comenzar a conocerse definiciones.
El problema para Morena es que, gane quien gane, el otro grupo tendrá que tragarse el orgullo y ponerse a trabajar para el candidato que hoy considera su rival.
Porque una cosa es la competencia interna y otra muy distinta es llegar a la elección completamente fracturados.
Y ahí está precisamente el peligro: que la guerra por la candidatura termine dejando heridas que ni con curitas guindas puedan tapar.
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Pero mientras Morena se pelea por quién será su gallo, Cruz Pérez Cuéllar ya encontró sparring y es Marco Bonilla. Se están dando con todo.
Pérez Cuéllar no se anda con medias tintas. Acusó al alcalde capitalino de ser “un pésimo administrador” y de mentirle a los chihuahuenses en el debate sobre las famosas barredoras.
El alcalde con licencia de Juárez presentó cifras para defender el modelo utilizado en esta frontera y cuestionó el contrato de Chihuahua, particularmente por los costos, kilómetros recorridos y condiciones establecidas.
Pero Bonilla tampoco se quedó viendo cómo le pasan la barredora por encima. Desde Chihuahua respondió cuestionando el manejo de las adquisiciones realizadas en Juárez.
Así que ya tenemos otro capítulo de la telenovela electoral: “Barredoras contra barredoras”.
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Y si alguien pensaba que el pleito iba a quedarse entre Cruz y Bonilla, pues que vaya preparando las palomitas.
Porque la presidenta estatal del PAN, Daniela Álvarez, imposible que se quedará al margen entrarle al cuadrilátero.
La dirigente panista informó que fue notificada de tres quejas presentadas por Morena ante la autoridad electoral. Una relacionada con la polémica campaña “Muerte y Morena es lo mismo”, otra por una conferencia de prensa y una más por un video en el que habló de los aspirantes de Morena rumbo al 2027.
Daniela, faltaba más, respondió que no piensa guardar silencio.
Anunció que acudirá a los tribunales para defender su libertad de expresión y sus derechos políticos, y aseguró que continuará señalando los temas que, desde su perspectiva, deben discutirse: salud, campo, seguridad y crimen organizado.
La panista incluso lanzó el mensaje que seguramente quería que circulara por todos lados: “No nos van a callar”.
Y ahí está el detalle.
Porque Daniela no solamente está jugando el papel de dirigente partidista. Cada vez se mueve con mayor naturalidad como si estuviera ensayando el papel de candidata.
En los pasillos políticos de Juárez ya se habla de ella como una de las cartas fuertes del PAN para la Presidencia Municipal.
Así que cada declaración, cada conferencia y cada pleito con Morena tiene una lectura adicional.
No es solamente Daniela defendiendo al PAN.
También es Daniela construyendo personaje.
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Y mientras se calientan los ánimos, en Chihuahua capital también traen su propio enjuague.
Ahí la pelea interna gira alrededor de los grupos que simpatizan con Santiago de la Peña y los que respaldan al exfiscal César Jáuregui.
La disputa, evidentemente, tiene nombre y apellido: la candidatura panista por la Presidencia Municipal de Chihuahua.
Por ahora, todo apunta a que Santiago de la Peña lleva ventaja en esa carrera interna, mientras que los grupos cercanos a Jáuregui buscan mantener presencia y capacidad de negociación.
Pero hay una jugadora que todavía tiene mucho que decir: la gobernadora Maru Campos.
La mandataria sabe perfectamente que la elección del 2027 no será cualquier elección y que el PAN necesita llegar con candidatos competitivos, estructuras alineadas y, sobre todo, sin una guerra civil interna.
Por eso llamó particularmente la atención el mensaje que dedicó recientemente al secretario de Seguridad Pública, Gilberto Loya.
Maru destacó su trabajo, su transparencia y sus resultados, pero hubo una frase que políticamente pesa más que todas las demás: aseguró que Chihuahua seguirá siendo seguro hasta el último día de su gobierno, con Loya al frente de la seguridad.
