sábado, marzo 14, 2026
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El miedo no anda en burro: ¿por qué solo se ataca a la fe católica?

by EdiciónJuárez
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Por: Eduardo Huizar

La polémica por los murales colocados en las rejas del Centro Cívico Smart en Ciudad Juárez ha provocado indignación entre muchos ciudadanos. Las imágenes, que reinterpretan de manera provocadora símbolos profundamente ligados a la fe católica, han generado un debate que va más allá del arte o de la libertad de expresión. Para muchos juarenses, la discusión gira en torno a algo más sensible: el respeto hacia las creencias religiosas.

Nadie puede negar que el arte ha sido históricamente un espacio de crítica, provocación y cuestionamiento social. A lo largo del tiempo, artistas han utilizado sus obras para desafiar estructuras culturales, políticas o religiosas. Sin embargo, cuando esas expresiones se enfocan en símbolos que millones de personas consideran sagrados, inevitablemente surge la pregunta sobre el límite entre la libertad creativa y el respeto a las creencias de los demás.

Lo que ha llamado particularmente la atención entre muchos lectores es que este tipo de provocaciones parece dirigirse con frecuencia hacia una sola religión: la católica. Las representaciones irreverentes de la Virgen, de santos o de símbolos cristianos aparecen con relativa frecuencia en exposiciones, murales o expresiones artísticas contemporáneas. Pero rara vez se observa el mismo tipo de provocación dirigida hacia otras religiones.

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Un lector del portal juareznoticias.com resumió esta inquietud en un comentario que ha sido compartido ampliamente entre quienes siguen el debate. “Es una gran tristeza ver que a la única religión que aporrean mundialmente es a la religión católica”, escribió. Su reflexión fue aún más directa al plantear una pregunta incómoda pero recurrente entre muchos ciudadanos: ¿por qué no vemos murales ofensivos contra otras religiones?

El mismo lector lo expresó con una frase popular mexicana que resume su percepción del fenómeno: “porque el miedo no anda en burro”. En otras palabras, algunos consideran que ciertos artistas o activistas eligen cuidadosamente el blanco de sus provocaciones, sabiendo que criticar o ridiculizar ciertas religiones puede generar reacciones mucho más severas en distintas partes del mundo.

La pregunta entonces queda sobre la mesa: ¿se trata realmente de valentía artística o de una crítica selectiva que recae siempre en los mismos símbolos? La libertad de expresión es un derecho fundamental en cualquier sociedad democrática, pero también lo es el respeto a las convicciones religiosas de millones de personas que forman parte de la comunidad.

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