Hasta hoy, en más de una mesa política los grillos de café sienten que Morena sigue apareciendo como la gran favorita para quedarse con la gubernatura de Chihuahua en 2027. Pero, ojo, porque las elecciones no se ganan con encuestas de agosto ni con porras de partido.
El verdadero dolor de cabeza para los guindas podría estar en aquí en juaritos.
Y es que si el PAN logra encontrar una candidatura competitiva para la frontera —con Daniela Álvarez como una de las cartas que ya están sobre la mesa— podría hacerle un hoyo importante a Morena en el principal bastión electoral del estado.
La jugada, dicen los que saben de grilla, no necesariamente estaría en ganarle a Cruz Pérez Cuéllar en el terreno de las propuestas, sino en llevarlo al terreno donde menos le convenga jugar.
Porque si Cruz termina siendo, como muchos dan por hecho, el candidato de Morena en Juárez, los azules tendrán una tarea muy concreta: obligarlo a reaccionar.
Que se enoje. Que responda. Que entre al pleito. Que cometa errores.
Y para eso, quizá más que operadores políticos tradicionales, el PAN necesitará especialistas en psicología, sociología y comportamiento electoral. Porque una campaña en Juárez podría convertirse en una auténtica partida de ajedrez emocional.
El objetivo sería sencillo: que el candidato guinda hable de más, responda de más y termine convirtiendo cada provocación en una oportunidad para sus adversarios.
Claro, tampoco hay que olvidar que Cruz no llegó hasta aquí por accidente. Tiene experiencia electoral y sabe jugar en el terreno político.
Por eso, si el PAN quiere hacerle un hoyo a Morena en Juárez, tendrá que cavar con cuidado.
Porque una cosa es provocar al rival…
Y otra muy distinta es darle argumentos para que se fortalezca.
