La familia de Eren Mael Villalobos Flores, un bebé tijuanense de un año y ocho meses, anunció que tomará la difícil decisión de retirar gradualmente el soporte vital tras meses de intensa lucha médica contra una enfermedad hepática grave que resultó en falla multiorgánica irreversible.
Eren fue diagnosticado a los 85 días de nacido con atresia de vías biliares, una enfermedad congénita poco común que impide el flujo normal de bilis desde el hígado y, con el tiempo, puede causar daño progresivo y grave al órgano. Ante la falta de especialistas en Baja California, la familia trasladó al menor a Guadalajara, Jalisco, donde comenzó una campaña comunitaria y solidaria denominada “Un Hígado Para Eren” para cubrir los gastos médicos y los traslados necesarios.
Durante su largo proceso, Eren recibió dos trasplantes de hígado: el primero de un donante cadavérico y el segundo con un segmento del hígado de su propio padre, Bryant Villalobos, después de que el injerto inicial presentara complicaciones.
A pesar de los esfuerzos médicos y el tratamiento intensivo, el estado de salud del menor se deterioró y evolucionó a falla multiorgánica. Según el mensaje compartido por su madre, Brenda Berenice Flores, los médicos comunicaron que el cuerpo del bebé ya no respondía a los tratamientos disponibles. En una publicación difundida por redes sociales, la familia explicó que la decisión de retirar el soporte vital se tomó desde el amor y el deseo de evitar más sufrimiento para el niño.
“Con falla multiorgánica. Después de todo lo que ha luchado y de cada esfuerzo que se ha hecho por él, los médicos nos explicaron que su cuerpo ya no está respondiendo. Tomamos la decisión de comenzar a retirarle el soporte poco a poco.
“Sé que es algo muy difícil de entender y no espero que todos estén de acuerdo o lo comprendan. Sólo les pido de corazón que no nos juzguen. Esta decisión no viene desde el cansancio ni la rendición, viene desde el amor más profundo que sentimos por él: desde querer que ya no sufra más”, expresó.
La familia detalló que Eren dejó una huella profunda en quienes lo cuidaron, incluyendo el personal médico que lo atendió, quienes reconocieron su fuerza y espíritu durante todo el proceso. Asimismo, agradecieron el apoyo de la comunidad tijuanense y pidieron respeto, acompañamiento y oraciones en estos momentos de duelo.
Los padres informaron que planean trasladar el cuerpo de Eren de regreso a Tijuana, donde familiares y amigos podrán acompañarlos en la despedida, en un acto que conjuga dolor, amor y la solidaridad que generó este caso.
Este suceso ha puesto en relieve los desafíos que enfrentan muchas familias ante enfermedades raras y complicaciones de salud infantil en el sistema de salud, además de resaltar la importancia de la donación de órganos y la solidaridad comunitaria en situaciones críticas como la de Eren.
