lunes, junio 22, 2026
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¿En dónde quedo la filosofía marxista?

by EdiciónJuárez
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Por Rubén Borunda

Esta interrogante, ¿en donde quedo la filosofía marxista? tal vez no se responda de manera inmediata, sin embargo, espero que al final de este breve estudio se obtenga la respuesta a esta pregunta, pero primeramente quisiera señalar el motivo de este análisis, y para ello, me remonto a la época de estudiante, desde la primaria hasta la universidad, en donde los maestros con un fervor impresionante nos adoctrinaban de la filosofía marxista, señalando que dicha filosofía era la panacea ante las desdichas del ser humano. De esto estamos recordando de los años setenta hasta finales de los años ochenta, considerando que el principio del fin del sistema comunista se inicia con la caída de la Cortina de Hierro (Europa del este) y culmina con la “perestroika”. Ante estos hechos, surgieron en mi mente muchas interrogantes, ¿en dónde quedo el paraíso de los trabajadores en el cual, supuestamente toda la población contaba con todas las comodidades, sin que el ser humano no tuviera necesidad alguna? ¿Cómo fue posible que un sistema tan “perfecto” se desmoronara de la noche a la mañana? ¿en dónde quedo esa doctrina marxista que gobernó a una gran parte de la población del mundo por cerca de setenta años? ¿Qué fue de todo esto… una falacia?

Antecedentes Históricos

La doctrina marxista, tiene sus antecedentes en la filosofía griega, especialmente en las siguientes escuelas, la jónica, en donde buscaban encontrar una respuesta de la esencia de los seres, llegando a sostener que la materia es el principio y esencia de todos los seres, así por ejemplo para Tales de Mileto el primer principio de las cosas era el agua; Anaxímenes de Mileto, la esencia de las cosas era el aire (a esta corriente de ideas también se les llamo escuelas estáticas).
Aparecen después las escuelas dinámicas como reacción natural de las escuelas estáticas, dentro de las ideas de esta escuela se encuentra el perpetuo devenir de las cosas, así como para Parménides nada cambia, para Heráclito todo cambia, además que niega la existencia de un principio concreto que integre la esencia de las cosas , de ahí que el símbolo del movimiento perpetuo sea el fuego, el cual es el elemento móvil por excelencia, animado de un principio de interna actividad, recordaremos aquella frase de Heráclito para justificar su postura : “Nunca tocara tu cuerpo dos veces la misma agua del río, porque cuando vuelvas a sumergirte el agua habrá pasado”. Por otro lado, fue Platón el que introdujo, en el lenguaje filosófico, la palabra “dialéctica” utilizada en la filosofía marxista, palabra que va a ser la columna principal que sostiene la doctrina marxista, aunque esta palabra sea mal utilizada, mal interpretada, mal formada, pues el significado nominal y aplicada por Platón es “ el arte de la elocuencia y de la polémica” o “el arte de las ideas”.

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Por otro lado, el puente de unión de las ideas de Marx, para construir su materialismo histórico o materialismo dialéctico, fueron la de los autores F. Hegel y Ludwig Feuerbach. Hegel, por su parte, desarrollo su idealismo dialéctico en la “Idea del Absoluto” basado en la tesis de Heráclito sobre el “devenir” , de tal forma que el Ser que por evolución engendra los demás seres es la Idea, concepto abstracto y generalísimo, del cual derivan todos los conceptos, y también todos los demás seres materiales, es decir, se da una relación en que el espíritu crea la idea y por consecuente se crea la materia de una forma inmanente del ser o que dicho movimiento dialéctico es inmanente al ser e incesante en él, ya que para Hegel las únicas realidades concretas del universo es la naturaleza y el espíritu que son manifestaciones subjetivas de la “Idea del Absoluto” y todo esto explicado por la formula lógica del movimiento a través de la tesis, antítesis y síntesis, y la hipótesis panlogista “que todo lo que es real es racional y todo lo que es raciona es real”.

La aportación que hace L. Feuerbach con su doctrina materialista, es la de colocar al hombre como centro de gravitación del universo, negando toda realidad Divina y de Revelación, dando origen a una filosofía antropocéntrica y panteísta.

El Materialismo Dialéctico de Carlos Marx

Podemos resumir la teoría de Carlos Marx en tres principios:
Primero, la concepción materialista del universo como base.
Segundo, la evolución cósmica conforme al método dialéctico.
Tercero, el principio inteligente de actividad inmanente a la materia o hipótesis panlogista.

Marx, a diferencia de Hegel, introduce el concepto de materialismo dialéctico como una forma de realidad, a saber, si para Hegel la Idea engendra a la materia en su idealismo dialéctico, para Marx la materia engendra a la Idea, para después pasar a su materialismo histórico, que no es otra cosa que la aplicación de las afirmaciones del materialismo dialéctico a través del estudio de los fenómenos sociales y al desarrollo de la humanidad, que sólo la historia nos puede proporcionar. Como se podrá apreciar, todos estos conceptos, llenos de confusión, son solamente teorías, que pululan en las mentes de estos ideólogos, pero estas ideas se concretizaron o se hicieron realidad con la implantación del sistema político llamado comunismo o socialismo, así podemos diferenciar a los creadores de este sistema en teóricos (Marx, Hegel, Engels) y prácticos (Lenin, Stalin, Trosky), quienes implantaron un estilo de vida en los países que impusieron dicha doctrina e ideología.

Las Contradicciones de la Filosofía Marxista

  • El comunismo o socialismo admite como única realidad la materia, naturalmente esto contradice la negación de la dialéctica de toda realidad, por lo que tampoco debería admitir la realidad de la materia, ya que, si aplicamos la tesis, antítesis y la síntesis, como movimiento dialéctico, según Hegel, la tesis seria la materia, la antítesis será la No Materia, y la síntesis sería un producto que mi ignorancia no se puede imaginar, ni mucho menos adivinar. Así mismo la lucha de contrarios, que tanto se ufanan los marxistas , establece que dentro de todo ser hay propiedades contrarias que al mismo tiempo se oponen y se atraen entre sí, esta proposición de algún modo atenta en contra de los principios básicos de la ontología , especialmente el principio de No Contradicción, pues dicho principio ontológico afirma categóricamente que “una cosa no puede ser y ser al mismo tiempo”, esta negación al principio de No Contradicción, no únicamente repugna a la razón, sino también al sentido común de cualquier persona, pues si observo que la silla, en su concepto, es una superficie plana con respaldo, y si me poso en una banqueta y me reclino o me respaldo en la pared puedo afirmar que esa superficie plana (banqueta) y me respaldo en la pared (pared es igual a respaldo) es una silla, ¿estamos hablando del mismo concepto o idea de silla? Pues ¿el muro o la pared deja de ser muro o pared para convertirse en respaldo? Y, la superficie plana ¿la banqueta deja de ser banqueta para convertirse en superficie plana?, de esta forma considero que mi sentido común, deja de ser sentido común para convertirse en No sentido común y así caer que no tengo sentido común y al mismo tiempo tenemos sentido común, es mi ser que tiene o forma una confusión y ante todo no tenemos un juicio verdadero de la realidad de las cosas.
  • Dentro de la dialéctica marxista se presenta el paso de la materia hacia la Idea o espíritu, en lo que refleja un evolucionismo o un ascenso natural de lo inferior a lo superior, podemos decir que el marxismo pide auxilio al evolucionismo darwiniano, la materia por evolución alcanza formas superiores. Menos sinceros que Darwin, los marxistas no aclaran que la evolución no es una teoría científica. La evolución explica que, si le dan todo el tiempo del mundo, una amiba puede transformarse en un Pavarotti, Napoleón, Shakespeare o Miss Universo (lo notable es que está probado que todo el tiempo del mundo no alcanzaría para hacer surgir por evolución el más sencillo órgano de un insecto), así mismo, la doctrina marxista, es a la vez progresista, ya que ésta por si sola se desploma, y si de transformaciones se trata, es más verosímil la regresión que el avance. En lo social y moral sobran ejemplos: observando el estado de la sociedad del Primer Mundo, es más fácil creer que el hombre se está transformando en cerdo que el cerdo se transforme en hombre, es decir, el ser humano al dejar de actuar con uso de razón tiende negativamente a su animalización. El paso de lo inferior a lo superior contraría también la razón, pues atenta contra el principio de Razón Suficiente, ya que este principio enuncia “Todo cuanto existe tiene su razón de ser”; es decir, no podemos admitir nada sin admitir una explicación racional de su existencia, y esto tanto en el orden del pensamiento como en la realidad. Pues bien, el aceptar que lo inferior produzca espontáneamente un efecto de naturaleza específicamente superior, es privar de razón suficiente al efecto superior. Si yo mezclo cobre con oro, no me resulta oro; si no tengo noción de lo que es una cosa, no puedo enseñarla a los demás. Por más que quisiera negarlo, mi entendimiento se ve forzado por las evidencias de las cosas a admitir que nadie puede dar lo que no tiene. Nos resistimos a admitir que elementos puramente químicos lleguen a producir la vida, o que la planta evolucione hasta adquirir conocimientos y efectos.
  • En el aspecto moral, la doctrina marxista, no hay ley moral inmutable, pues afirman que el bien o el mal no existen, lo único que existe es una sanción para aquellos que infringen la ley de la ideología marxista, además, que en la ética marxista justifica cualquier objeto intrínsecamente malo, si el fin es actuar a favor del sistema comunista y que la ética está determinada por la situación económica de la sociedad.
  • En el orden psicológico, la filosofía marxista, es una teoría determinista ya que en el orden de la naturaleza humana restringe los actos de la voluntad, de conciencia y de libertad, ya que proclama que el Estado reprime toda conducta que no sea a beneficio del sistema, es decir, que el gobierno reprime la conducta no porque sea buena o mala, sino porque es antisocial y enemiga del sistema.
  • En lo religioso, los marxistas señalan que “la religión es el opio de los pueblos”. Vamos a dejar, para los estudiosos, a la Teodicea para que nos de la respuesta y muestre que la religión no es el opio de los pueblos, sino que, por medio de las facultades propias del ser humano, el hombre pueda, siempre que se quiera, trascender hasta llegar a Dios. Sólo la religión le puede dar los medios para llegar al Bien Absoluto, a la felicidad objetiva … a su fin.

Después de este breve análisis de la filosofía marxista, podemos concluir que toda su teoría es un absurdo a la inteligencia del hombre. A fines de los ochenta, el sistema comunista, que gobernó por cerca de setenta años a una gran parte del mundo, desapareció como por acto de magia y se convirtió en “el fantasma que recorrió Europa”. Sin embargo, aun cuando desaparece como sistema de gobierno, su ideología, su doctrina, sus ideas están vigentes con otro nombre, pues la esencia de la dialéctica marxista esta esparcida en la Sociedad Moderna y esta es precisamente la respuesta a la pregunta inicial ¿en dónde quedo la filosofía marxista? Quedó y están presentes en la sociedad moderna, a través de los mismos fantasmas que hace más de setenta años recorrieron Europa y que recorren en la actualidad en este nuevo siglo.

Ahora mencionaremos de qué manera se manifiestan esos “fantasmas” de la sociedad moderna y que son la esencia del materialismo dialéctico de un Marx, Engel y de un Hegel.

El Fantasma del Relativismo. El relativismo consiste en la afirmación de que no existe la verdad absoluta e inmutable, sino que depende del entendimiento humano y está sometida a las variaciones de éste. En otras palabras, tú tienes tu verdad, yo tengo mi verdad y cada uno tiene su verdad; tú estás bien, yo estoy bien, todos estamos bien.

El Fantasma del Pragmatismo. Esta doctrina manifiesta que sólo es verdadero lo que es útil y encierra valores en orden de la acción. En consecuencia, se juzga la verdad de una doctrina en virtud de sus resultados.
De este pragmatismo van a engendrarse otros “fantasmas” otras formas que están corrompiendo a la sociedad, tales como:

  • El fantasma de la falta de interioridad, que se refleja en la ausencia de valores espirituales.
  • El fantasma del desarraigo, que se presenta como la falta de unidad en lo familiar, en lo patriótico, y peor aún, en la unidad del ser humano.
  • El fantasma del igualitarismo, en donde se nivelan los elementos que componen a la sociedad a través de la igualdad de sexos.
  • El fantasma del “homo Faber”, en cuanto que el hombre pierde su esencia y se convierte en un simple constructor de objetos.
  • El fantasma del hedonismo, en donde la finalidad suprema del hombre se refleja en la búsqueda o satisfacción de los placeres o goces.
  • El fantasma del inmanentismo, que es un reflejo de la voluntad del hombre sin “ese” algo trascendental, convirtiendo al ser humano en un ser antropocéntrico y soberbio y en consecuencia, perdido en el sentido de su existencia.

Si volviéramos a preguntarnos ¿Dónde quedó la filosofía marxista? La respuesta está presente en todos aquellos fantasmas de la sociedad moderna. Que en la actualidad se reflejan en términos equívocos y donde los sistemas de gobierno se hacen llamar progresistas, que de progresistas no tienen nada de progreso para sus gobernados, transformadores negando y atacando todo lo que se logró en el pasado, considerándolo como bandera para sus aspiraciones políticas y control de gobierno Por eso la esencia de la filosofía marxista no ha desaparecido, aún está vigente, simplemente trastocó los términos para mentir y engañar , tan vigente como el hecho que la tierra gira alrededor del sol.

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