Por José González Cereceres
El 11 de junio del presente año inició la justa futbolística más importante del mundo, siendo
la primera vez en la historia que en este torneo se designa a 3 países (México, Canada y
Estados Unidos de América) y 16 ciudades sedes (3 de ellas en México (CDMX, Guadalajara
y Monterrey), 2 en Canada (Toronto y Vancouver) y 11 en Estados Unidos de América
(Atlanta, Boston, Dallas, Filadelfia, Houston, Kansas City, Los Ángeles, Miami, Nueva York /
Nueva Jersey, San Francisco, Seattle)) de manera simultánea con la participación de 48
selecciones de futbol, por lo que es considerada la edición de las copas mundiales más
grande de la historia y con varios records mundiales, entre ellos la asistencia de 6.7 millones
de aficionados, a pesar de los altos costos de los boletos de entrada a los estadios.
La inauguración se llevó a cabo como todos lo sabemos en la Ciudad de México, jugándose
13 partidos en nuestro país, mientras que en Estados Unidos se jugaron 78 encuentros, y en
Canada se realizaron 13 juegos, siendo en total 104 encuentros.
Desde luego que la ilusión que despertó en nuestro país la selección mexicana fue muy
grande, al grado de pensar que se podía llegar a las rondas de cuartos de final o inclusos a
las semifinales, haciéndose popular la frase ¡Y si, si!, esto es muestra de una esperanzadora
ilusión de que el equipo de futbol representativo de todos los mexicanos pudiera demostrar
que este deporte en nuestro país está a la altura de las grandes selecciones nacionales y
potencias futbolísticas del planeta.
Según los expertos de este deporte indican que la selección mexicana dio un salto en su
calidad futbolística, aunque solo nos quedamos en la ilusión de conseguir algo grande, pues
no se logró pasar más allá de los octavos de final en esa dolorosa derrota ante Inglaterra
quien por cierto obtuvo un honroso tercer lugar haciéndose acreedores a la medalla de
bronce y la cantidad nada despreciable de 29 millones de dólares para una de las mejores
selecciones del mundo, derrotando a Francia quien se llevó la cantidad de 27 millones de
dólares como premio de consolación por su cuarto lugar en esta edición mundialista 2026.
Mientras que el subcampéon Argentina obtuvo 33 millones de dólares, y el gran Campeón
de esta copa, la selección de España se llevó 50 millones de dólares, aunque estos premios
parecieran ser poca cantidad de dinero ante las nóminas y el valor tan alto de cada una de
las selecciones nacionales por los ingresos que reciben los jugadores en cada uno de sus
clubes, no deja de ser un muy buen premio.
Más allá del futbol en sí, en esta edición mundialista se demostraron varias cosas, entre las
que destacan como este deporte puede unir aunque sea por algunos días a toda una nación
y como incluso la pasión y el festejo desbordados pueden terminar en tragedias como
ocurrió en México y en Argentina ante la muerte de algunos aficionados. Tristemente en
México murieron 4 personas por festejar el triunfo de la selección nacional contra Ecuador,
mientras que en Argentina fallecieron 2 personas durante los festejos por el triunfo de la
selección de aquel país frente a Suiza.
Otro punto importante que quedó de manifiesto es como la política es llevada hasta el
deporte más popular del mundo, al menos en 3 acciones que ocurrieron a lo largo de este
poco más de 1 mes de futbol mundial.
El primero de ellos es la nota publicada en varios diarios y noticieros del planeta, en donde
se le atribuye a Donald Trump una llamada telefónica a Gianni Infantino presidente de la
Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) solicitándole que cancelara la tarjeta
roja al jugador estrella de Estados Unidos Folarin Balogun a la que se había hecho acreedor
en el encuentro ante Bosnia y Herzegovina, lo que le permitió poder jugar en el partido
contra Bélgica, desatando una fuerte presión a la FIFA y dejando de manifiesto que dicho
organismo rector del futbol mundial realmente no es independiente.
Otra acción que demostró como la política está inmersa en el deporte, es cuando la
selección de Argentina levantó una manta con la leyenda “Las Malvinas son Argentinas”
después de su triunfo frente a la selección de Inglaterra, país que mantiene un gobierno
autónomo en aquellas islas en la Patagonia Argentina y que por cierto generó un conflicto
bélico en 1982 entre ambos países por la propiedad de aquella región. Sin duda alguna
mostrar esta manta con aquella leyenda después del encuentro no es cosa menor, desata
un amplio debate en varios frentes, rompiendo las reglas de la FIFA sobre no introducir
mensajes políticos en los encuentros futbolísticos, lo cual deja indefenso al organismo rector
mundial del futbol, pues con la llamada de Trump a Gianni Infantino que se comenta en el
párrafo anterior, la FIFA no tiene cara para reclamarle a Argentina dicha acción relacionada
con aspectos políticos.
La campaña política que ha venido trabajando Gianni Infantino por continuar al frente de
este organismo mundial después del 2027, es otra acción que muestra que la política está
inmersa en el futbol, al grado que en pleno mundial 2026, países como Alemania se han
manifestado por NO otorgar su apoyo a Gianni Infantino como presidente de la FIFA para el
período 2027-2031, cuyas elecciones se llevarán a cabo el 18 de marzo de 2027. Tal vez en
esa campaña política de Infantino sea el motivo por el que en días pasados se desbordó en
elogios para Donald Trump, mencionando que la copa mundial 2026 había sido un éxito
gracias al presidente norteamericano y comentándole frente a la prensa mundial que “el
sueño americano se hizo realidad”, tal vez Gianni Infantino sabe que a Donald Trump le gusta
que le endulcen el oído, y en una de esas le vuelvan a dar la sede de un mundial de futbol a
aquel país del norte, pero esta vez sin la colaboración de México y Canada como lo solicitó
el líder del país vecino, claro está, a cambio del apoyo de la Federación Estadounidense de
Futbol para que Gianni Infantino pueda reelegirse por cuarta ocasión como presidente de la
FIFA, situación que parece cada vez más probable pues al parecer ya cuenta con los apoyos
de varias federaciones de este deporte en África, Asia y Sudamérica.
La lucha política por dirigir este organismo internacional, a parte del poder político que le
proporciona a Gianni Infantino, está desde luego el poder económico que le representa la
presidencia mundial de dicho organismo, como se ha visto en esta copa 2026, una sobre
explotación comercial que le ha generado miles de millones de dólares no solo en las
entradas a los estadios con precios exageradamente altos, sino también en la venta de los
derechos televisivos a nivel global, los patrocinios que logra comercializar la FIFA y las
licencias que vende para que se puedan fabricar diferentes productos o servicios con motivo
de esta edición mundialista 2026.
Todas estas ganancias económicas han abierto la visión del negocio del futbol mundial al
grado que se han venido realizando ajustes en este deporte, como lo son las pausas de
hidratación que bajo el argumento de proteger a los jugadores ante alguna situación de
riesgo a la salud por deshidratación, han aprovechado muy bien comercialmente dichas
pausas en el juego, en donde en lugar de 2 tiempos de 45 minutos como estábamos
acostumbrados, los partidos son de 4 tiempos, algo parecido a otros deportes, ¿Será por
salud o negocio?; o tal vez sean ambas las razones de este cambio de reglas en el deporte
del futbol, pero lo que si es cierto, es que dejan mas dinero a la FIFA por mayores ingresos
de patrocinios.
También tal vez este mismo interés económico esté detrás de haber aumentado a 104
encuentros futbolísticos y a 48 selecciones participantes en 3 diferentes países en este
mundial 2026, y ya están pensando en aumentar la participación a 64 selecciones nacionales
para el mundial de futbol 2030, es decir el doble de selecciones que participaron en Qatar
2022 donde solo eran 32 equipos representativos, ¿Será la FIFA un jugoso negocio?, yo creo
que sí, pues datos extraoficiales indican que la FIFA recaudó alrededor de 15,000 millones
de dólares; 4,000 millones de dólares más de los ingresos que esperaba dicho organismo,
en esta copa mundial 2026 que acaba de terminar.
