domingo, octubre 11, 2026
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¿Por culpa de Alfredito Olivas clausuraron el Neri Santos?

La explicación a la acción se encuentra en otro sentido, y es que, en Juárez, el Municipio y sus alcaldes Héctor Ortiz y el que tiene licencia, parecen haber encontrado en los espectáculos uno de los negocios redondos y muy muy, pero muy, preferido

by JRZnoticias
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–El alcalde “cuauhtemense” busca bajar la crisis de montones de basura

–¡Bonilla levanta la mano y comienza la cuenta regresiva de Maru!

¡Vaya relajo el que se armó con el “Patroncito” más conocido como Alfredito Olivas!

Resulta que el concierto que ofreció el cantautor y acordeonista terminó con sellos de clausura en el gimnasio Josué Neri Santos, porque a las 3:40 de la madrugada de este domingo le seguía tupiendo machín a los corridos en el recinto que seguía operando fuera del horario autorizado.

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Y como ya andamos en plena campaña electoral, ni tordos ni perezosos los inspectores de Gobernación del Estado tuvieron que intervenir y ponerle candado al asunto. Hasta ahí, todo parece un operativo de cumplimiento de la ley.

Pero las lenguas de triple filo luego luego le meten jiribilla al tema y se preguntan ¿por qué hasta ahora cumplen con la ley? Y es que casi siempre se hacen de la vista gorda solo con recibir una corta.

La explicación a la acción se encuentra en otro sentido, y es que, en Juárez, el Municipio y sus alcaldes Héctor Ortiz y el que tiene licencia, parecen haber encontrado en los espectáculos uno de los negocios redondos y muy muy, pero muy, preferido.

Ahí están el Neri Santos, el estadio Canales Lira, el Estadio 20 de Noviembre, el 8 de Diciembre y la X, convertidos en escenarios para ferias y cantinotas, conciertos, lucha libre, box y cuanto evento permita vender alcohol en cantidades industriales, todo con el fin de que suenen las cajas registradoras. Muchos de esos recursos seguramente van a parar las campañas. ¿O no?

Entre tanta fiesta, fines de semana con tequila y vino incluidos, la pregunta es si también se están cuidando los horarios, los aforos y la venta de alcohol. Pero por lo visto no es así, la prueba más clara es la clausura del Neri Santos. Más claro ni el agua, en el muni donde están los organizadores de estos eventos se hacen… de la vista gorda porque incumplen con la normativa.

Y aquí es donde entra la grilla: en plena carrera rumbo al 2027, cada clausura puede convertirse en munición política. Si Gobernación sanciona, habrá quien hable de legalidad; si el Municipio incumple, sus críticos señalarán un doble discurso.

Lo cierto es que la ley no debería tener colores partidistas ni depender del calendario electoral. Si hubo violaciones, que se sancionen. Y si hay más recintos bajo responsabilidad municipal, que también se revisen.

Porque los juarenses no tienen por qué pagar los platos rotos de una fiesta donde unos cobran, otros se divierten y la autoridad aparece cuando el cantante ya se pasó de la última canción.

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¡Háganse a un lado, ingenieros! El alcalde de Juárez, Héctor Ortiz Orpinel, acaba de presentar su gran solución al desastre de la recolección de basura: un banderazo para poner en circulación camiones de otras tres empresas concesionarias y tratar de tapar el hoyo que dejó Aseo Municipal.

El problema estalló después del cateo a las instalaciones de esa empresa y la retención de varios camiones recolectores. El resultado: rezago en los sectores 3 y 4, cambios en las rutas y colonias que no reciben el servicio como deberían.

La solución municipal consiste en sumar unidades de SISA, GIRRSA y HERMER, mientras Aseo Municipal promete rentar camiones para regularizarse en unas tres semanas. Entretanto, los recorridos se concentrarán en lunes y jueves, en lugar de los tres días habituales.

¡Qué maravilla de aritmética! Si antes pasaba el camión tres veces por semana, ahora los juarenses tendrán que conformarse con dos. Eso sí, con banderazo oficial y fotografía para el recuerdo. ¿Y la basura? Esa no entiende de ceremonias.

Pero el verdadero meollo está en otro lado, ¿quién responde por el incumplimiento de una concesión que afecta a miles de familias? Y, sobre todo, ¿por qué la administración municipal parece más ocupada en remendar el problema que en explicar cómo llegó hasta aquí?

A eso se suma el caso de Carlos Alberto Velázquez Nieto, propietario de Aseo Municipal y Carvel, cuya detención se ha relacionado con presuntos delitos de huachicol fiscal. Su relación con Héctor Ortiz alimenta las preguntas políticas, pero no sustituye las pruebas ni las responsabilidades que deben determinar las autoridades.

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El sábado, Marco Bonilla se echó a cuestas la nada pequeña encomienda de mantener el poder del gobierno del Estado para los panistas, prometió ganarle a Morena la gubernatura de Chihuahua en 2027. Ante unos 12 mil asistentes, el alcalde capitalino prometió dejar la vida en el intento con tal de que el PAN y sus aliados conserven el poder.

Para los morenos, quizá la convocatoria fue poca cosa; para los panistas, un músculo que hacía falta presumir. Al final, el blanquiazul cumplió con el arranque de la operación Bonilla. Ahora falta ver cómo responden Cruz Pérez Cuéllar y Andrea Chávez, quienes, por lo pronto, jalan cada uno para su lado.

Pero ojo, porque el sábado no solamente se trató de destapar a Bonilla. También comenzó, aunque nadie lo diga abiertamente, la cuenta regresiva del poder de Maru Campos.

Así funciona la política: mientras uno comienza a empoderarse, otro empieza a soltar las riendas. Y la gobernadora tendrá que acostumbrarse a que, poco a poco, los reflectores, las lealtades y las llamadas comiencen a cambiar de destinatario.

Lo interesante será ver cómo transita Maru por ese inevitable tramo final. Hay quienes entregan el poder con elegancia, con la satisfacción del deber cumplido y sin mirar demasiado por el retrovisor. Pero cuando quien se va todavía tiene aspiraciones políticas, la despedida nunca resulta tan sencilla.

Porque al poder no solamente se le acaba el tiempo: también se le acaba la obediencia. Los cercanos comienzan a calcular sus siguientes pasos, los no tan cercanos se acomodan y los ingratos, que nunca faltan, empiezan a cobrar facturas.

Y entonces llegan las preguntas incómodas, los pendientes que antes parecían menores y los errores que nadie se atrevía a señalar.

Por lo pronto Maru todavía gobierna, pero Bonilla ya comenzó a construir su propia sombra. Y en política, cuando el sucesor empieza a levantar la mano, hasta los más leales comienzan a mirar hacia la puerta de salida.

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