Por: José Ismael Cepeda
Recordando una vieja película de los noventas denominada “Asesinos” en la que
participaban, el ya por entonces reconocido actor Silvester Stallone, un joven actor
español recién llegado a Hollywood, Antonio Banderas y la bella actriz Julianne Moore.
La trama de la película versa sobre dos asesinos confrontados por un contrato en
común y una mujer que se ve involucrada involuntariamente en este asunto. En el
desarrollo de la película se narra una moraleja, producto de la historia, de un ave en
migración.
La historia narra el viaje de un pajarito que en su proceso de migración natural, se ve
sorprendido por una tormenta de nieve y luego de batallar contra el frío y el viento, cae
finalmente exhausto esperando el triste final de una muerte inminente por
congelamiento. Sin embargo, de rato pasa cerca de él un gran alce y defeca sobre el
pajarito calentando su cuerpo y reconfortando su ser del congelamiento, sin embargo, esto lo
inmoviliza y al igual que al principio, su futuro se ve sombrío y sin esperanza.
Más tarde, cuando todo parecía perdido, pasa un zorro y al verlo lo empieza a limpiar,
provocando la alegría de la pequeña ave, para luego, sin mayor remordimiento del
zorro, se lo come. Moraleja: No todo el que te zurra, te quiere matar, pero no todo el
que te limpia te va a salvar. Triste, pero real verdad.
Si ajustamos esta paradoja al mundo actual, visualizamos lo que está pasando en
Venezuela este país latinoamericano llegó a tener uno de los mejores niveles de vida y
desarrollo económico de América y, sobre todo, con gran riqueza petrolera. Sin
embargo la corrupción imperante en el gobierno en la década de los noventa, provocó
la búsqueda entre los ciudadanos venezolanos de una nueva propuesta de gobierno que
capitalizó Hugo Chavez Frias, político y militar, fundador del partido Socialista Unido
de Venezuela (PSUV).
El pueblo venezolano, teniendo en la memoria, sucesos de
dictaduras en otros países, como el de Cuba, considero que esto no iba a pasar y
acepto votar -por resentimiento- contra el gobierno en el poder y a favor de la nueva
propuesta chavista.
Siguiendo el manual de la izquierda, desde su elección como presidente, Hugo Chavez
fue dando los pasos necesarios para convertir a Venezuela en una dictadura y
sacrificar a su pueblo hasta dejarlo en la miseria y provocando una obligada migración
de sus habitantes a Estados Unidos y/o quedándose en países hermanos
centroamericanos que les dieron mejor oportunidad de vida de la que tenían en
Venezuela.
Hugo Chavez quería ser como Fidel Castro y perpetuarse por siempre en el poder pero
la vida le dio un vuelco y murió en el 2013. Le sucede Nicolas Maduro al mando del
país, manteniendo el proyecto socialista bolivariano. Nada cambio con Nicolas Maduro
y la ciudadanía venezolano sigue en la miseria.
Por azares del destino en 2025 llega a la presidencia de EUA -por segunda ocasión-
Donald Trump, después de una controversial administración de Joe Biden y con
manifiestos rasgos de decrepitud senil.
Al estilo del presidente Trump, se vuelca en querer resolver conflictos en todo el mundo
y entre ellos el quitar de la presidencia en Venezuela al dictador Nicolas Maduro, bajo
la acusación de ser el líder del principal cartel de narcotráfico del país venezolano,
quien inundaba las calles de la unión americana de cocaína y fentanilo. Las escenas de
las drogadictos en las calles bajo el efecto de fontanillo son verdaderamente
dramáticas.
Con un operativo de la elite en las fuerzas armadas de EUA, como si fuera una película
de Hollywood, logran aprender vivo a Nicolas Maduro y llevarlo a las cortes
estadounidenses para ser juzgado. Por violaciones a tratados internacionales, esta
hazaña provocó el enojo de muchos países de izquierda y sin embargo la alegría de los propios
venezolanos, hartos de la pobreza en que viven.
Trump en esta realidad, se asemeja a la moraleja, como el que limpia al pueblo
venezolano de la corrupción, del tráfico de estupefacientes y de la miseria en que viven
millones de seres en este país sudamericano.
Pero aquí la reflexión; en la moraleja, el zorro limia al pajarito de la suciedad en que
estaba envuelto, para finalmente terminar comiendolo.
Y si, Trump quita del poder al dictador Maduro, pero mantienen la dictadura, es decir solo
aprehenden al líder máximo del estado comunista venezolano, pero deja todo el
gabinete que sostiene la dictadura: Delcy Rodríguez, Diosdado Cabello y todo el
aparato de funcionarios y militares al frente de la dictadura.
No sabemos, si en un futuro próximo verdaderamente Trump liberara a Venezuela de la
dictadura comunista, lo que sí se percibe es el interés de EUA por las más grandes
reservas de petróleo en américa que tiene este país, y esto, es prioridad para el
presidente norteamericano.
Existen promesas de EUA de promover elecciones en un futuro próximo en Venezuela,
bajo la vigilancia del propio gobierno americano y otros organismos internacionales, pero
hasta el momento, no mucho ha cambiado para los ciudadanos venezolanos.
En México tenemos algo parecido, un priismo que duró siete décadas, en las que,
reconocemos, hubo gran progreso en el país en algunas administraciones
presidenciales, pero que al igual que el caso venezolano, con el descubrimiento de
yacimientos de petróleo contrajo una gran corrupción.
Los mexicanos optaron en su momento por otra opción, una que llevaba los ideales
del blanquiazul, el Partido Acción Nacional. El PAN tuvo una oportunidad enorme de haber
cambiado el destino y el bienestar de millones de mexicanos, pero al igual que el partido
saliente, cambiaron los ideales de Gómez Morín por los de la corrupción y en tan solo dos
sexenios dejaron a los mexicanos en la decepción y el resentimiento.
Una oportunidad más tuvo el PRI de quitarse la espina de mal gobierno, lo vivimos con
el presidente Enrique Peña Nieto, pero nuevamente ganó la búsqueda de
enriquecimientos ilícitos y el olvido a las necesidades básicas de los ciudadanos,
provocando de nuevo el hastío social.
Este hartazgo, generó la búsqueda de otra opción de gobierno, ajena al PRI y PAN ni
encontrando opciones en el Partido Verde, el PT y otros existentes. La población
encontró una salida a su resentimiento social a través de reciente partido creado por
Andres Manuel López Obrador; Morena, desatendiendo el consejo de países que
estaban viviendo las dictaduras socialistas-comunistas entre ellas las de los mismos
venezolanos refugiados en México, y quienes pedían no votar por esta opción.
La realidad de los males que aquejan a México provocados por el gobierno de López
Obrador y la continuidad del mismo proyecto por la presidenta Claudia Sheimbaum
Pardo, nos tienen al filo de una total dictadura. Corrupción, Inseguridad, economía
inestable, educación marxista y de paupérrima calidad, y un sistema de salud de lastima,
entre otros, son muestra de lo que padecen millones de mexicanos.
Bajo este panorama de México, sobre todo con el tráfico de fentanilo a EUA, surge de
nuevo la imagen de Trump, que tiene amenazado al gobierno mexicano, de aranceles
desproporcionados, y una clara amenaza de intervención militar contra los ya
designados terroristas en México.
Pensar que el presidente norteamericano va a salvar a México es ilusorio, sin pensar
en que o que pueda pedir a cambio; igual que en Venezuela. El gobierno de CSP
mantiene permanentes negociaciones con Tremp y su gabinete para que no se cumplan
las amenazas. Mientras tanto los cambios a la constitución y las reformas socialistas
siguen avanzando en nuestro país.
De última hora, la Corte Suprema en EUA anuló la mayoría de los aranceles
aplicados por Trump a nivel internacional tras haberlos impuesto unilateralmente. Pero Trump,
como empresario de mano dura y experto en negociaciones, no va a dar fácilmente su
brazo a torcer y mantiene otras formas de presionar al gobierno mexicano.
De nuevo, esperar a que el presidente de la mayor potencia del mundo salve a los
mexicanos, está muy lejos de verse. Nos obliga a tomar nuestra propia responsabilidad
ciudadana. Acudir a las urnas y defender el voto con el respaldo de instancias nacionales y
observadores internacionales, para evitar los ya conocidos fraudes electorales. Rescatar las
instancias e instituciones que han sido erradicadas de nuestro sistema y luchar por el México
que tanto deseamos.
Lo que viven en carne propia millones de mexicanos en sus comunidades bajo la
inseguridad, la pobreza, el abandono del gobierno y los pocos recursos de salud, están
abriendo los ojos. Los mexicanos están dejando de vender su conciencia, pues ya no se
conforman con unos cuantos miles de pesos al mes como soborno para mantener su voto. No
se puede vivir sin trabajar y sin hacer el menor esfuerzo para tener un país próspero.
Igualmente, como seres humanos debemos utilizar nuestra facultad racional y pensar hacia
dónde queremos llegar y no solo obedecer por una mísera cantidad de dinero. Lo que hoy
hagamos o dejemos de hacer será el destino que dejaremos a nuestra descendencia y
seremos juzgados por ello, para bien o para mal.
