En medio de la exigencia del gobierno de México para que se investiguen las muertes de connacionales en centros migratorios de Estados Unidos, en Ciudad Juárez comienza a surgir una postura crítica desde la propia ciudadanía.
Durante recorridos realizados en distintos puntos de la ciudad, personas entrevistadas coincidieron en una idea que se repite con fuerza: es preferible que los mexicanos se queden en su país, pero las condiciones actuales dificultan esa posibilidad. La falta de empleo, la precariedad laboral y la incertidumbre económica han llevado a muchos a considerar la migración como única alternativa.
“Uno no se quiere ir, pero a veces no queda de otra”, expresó un trabajador entrevistado en la zona sur de la ciudad. Como él, varios ciudadanos señalaron que el problema no comienza al cruzar la frontera, sino mucho antes, cuando las oportunidades dentro del país son limitadas o inexistentes.
En ese contexto, algunos de los entrevistados calificaron como contradictoria la postura del gobierno federal al exigir justicia por los migrantes fallecidos en el extranjero. “Está bien que pidan justicia, pero también deberían ver por qué la gente se está yendo”, comentó otro ciudadano, quien aseguró que la situación laboral en la ciudad se ha deteriorado en los últimos meses.
De acuerdo con los testimonios recabados, además del desempleo, existen denuncias constantes sobre abusos en centros de trabajo. Jornadas extendidas, tareas fuera de contrato y la amenaza de despido forman parte de la realidad que enfrentan algunos trabajadores, quienes afirman que estas condiciones los empujan a buscar mejores oportunidades fuera del país.
“Te dicen que si no te gusta, hay muchos esperando tu lugar”, relató un entrevistado, al describir el ambiente laboral que se vive en ciertos sectores. Para muchos, este tipo de prácticas refleja un mercado laboral saturado y con pocas garantías para los trabajadores.
Las opiniones también apuntan a una percepción más dura: algunos consideran que la muerte de migrantes en el extranjero no puede desligarse completamente de las condiciones internas del país. “No es solo culpa de allá, también es de aquí, porque si hubiera trabajo y seguridad, la gente no se iría”, afirmó otro ciudadano.
Aunque reconocen que ningún migrante merece perder la vida bajo custodia, los entrevistados insisten en que el problema debe abordarse desde su origen. En ese sentido, consideran que exigir justicia en el exterior es válido, pero insuficiente si no se acompaña de acciones concretas para mejorar las condiciones de vida dentro del país.
En una ciudad fronteriza como Ciudad Juárez, donde la migración forma parte de la vida cotidiana, estas voces reflejan una realidad compleja: la decisión de irse no siempre responde a un deseo, sino a una necesidad. Y mientras esa necesidad exista, la migración continuará siendo, para muchos, la única salida.
