José Eduardo Borunda Escobedo
La tarde de ese día, habían terminado de comer el presidente municipal de Juárez con un periodista del rotativo de El Paso Times que se edita desde el año de 1881 en la ciudad de El Paso, Texas. Lo invitó, “Pepe” Borunda, a la oficina para ver los pendientes que había. Pero al periodista aún no le tocaba, tenía que regresar a su oficina a terminar una nota y en la intersección de lo que es hoy la calle Juárez y 16 de septiembre se dieron el último abrazo y apretón de manos. Se habían despedido sin saber que había sido la última comida de José “Pepe” Borunda Escorza.
El asesinato había sido planeado y ejecutado a la perfección con dinamita que le arrancó la vida a él y a su asistente, Don Domingo Barraza. En su lecho de muerte, el dinamitero, había confesado a un periodista que no sabía a quién estaba dirigida la bomba, quienes le habían contratado solo dijeron que era para un banquero de Wall Street, en la ciudad de Nueva York.
Estos hechos ocurrieron un primero de abril de 1938. Recrea la muerte de Carlos Manzo, también presidente municipal de Uruapan que el pasado 1 de noviembre del 2025 fue asesinado en la plaza pública. Sus asesinos fueron masacrados in fraganti. Habían ejecutado a una figura que denunció al crimen organizado y cómo se inmiscuyen en la vida política y pública que afectaba a los agricultores, comerciantes y a la población en general.
Nacimiento del querido Pepe Borunda. El día 7 de abril de 1905, a las dos de la mañana, los llantos de un niño trajeron alegría a la casa de la familia de Teófilo Borunda Pantoja y Rosa Escorza Mendoza. Sin saberlo, había nacido el que iba a ser el futuro presidente municipal de Ciudad Juárez. Hijo de padres que se dedicaban a la tierra, de oficio “labrador”, según se lee en el acta de nacimiento. Sus padres señalan tener 44 y 43 años.
El día del atentado. Corría el año de 1938, Pepe tenía treinta y tres años y a los pocos días sería su cumpleaños, recibió en su oficina que se ubicaba en la calle 16 de septiembre y Mariscal un paquete cuyo remitente se suponía era su sobrino Teófilo Borunda Ortiz quien tuvo una carrera meteórica en la vida pública del país. Seguramente se pensaba que era un regalo que llegaba por adelantado, pues provenía de la ciudad de Chihuahua capital. El paquete había llegado por tren, sin saber que en ella venía una carga de dinamita que destrozó la presidencia municipal y que les quitaría la vida a él y a su conserje Barraza.
Un primero de abril que la gente del municipio no olvidó y que recuerda el hecho como una masacre que consternó al estado grande de Chihuahua. En ese entonces, se estima que había una población de 40 mil habitantes, lo que es relativamente una población pequeña comparada con los datos censales de 1940 y los del año 2020. En este último censo (2020) la población establecida oficialmente fue un poco más de un millón y medio de pobladores. Por eso, toda la ciudad había ido a su funeral.
Actualmente, son mencionadas las historias del asesinato de José Borunda Escorza, pero poco el trasfondo de este. El autor material, quien fabricó la bomba, se atribuye a un dinamitero experimentado, según se comenta en la tradición oral. Fue Gaspar Lozano quien fabricó la bomba, no había la menor duda. Quizá engañado o bien se le ocultó de alguna manera el destino de la bomba, el estruendo se escuchó seguramente en toda la ciudad, pues Juárez era un poblado pequeño.
“Fueron 50 mil pesos oro”, según comentó un día el periodista Jesús Alfredo Varela García, ese fue el monto del pago que recibió en manos de la gente de del General Rodrigo M. Quevedo. Los motivos políticos se mezclaron con la afectación de latifundios que por órdenes del presidente de la república General Lázaro Cárdenas Del Río. Eran los tiempos del Partido Nacional Revolucionario (PNR), la disputa política y personal se resolvían a sangre, como el asesinato de Ángel Posada el día 12 de marzo en manos del General Quevedo.
Otras fuentes consultadas mencionan que se le dijo a Lozano que la bomba iba con destino a Nueva York. Debía llegar a un banquero. Lo cual no ocurrió, pues llegó a la presidencia municipal de Juárez, directamente a la oficina del presidente. El remitente era Teófilo Borunda Ortiz, sobrino de José Borunda. El paquete no provocó ninguna desconfianza en ese sentido.
José Borunda Escorza nació en el municipio de Babonoyaba, del municipio de Satevó Chihuahua, cuando la jefatura política era presidida por la Jefatura Política del Distrito Iturbide, Estado de Chihuahua, firma el acta oficial Cosme Hernández como juez. Se destaca del acta de nacimiento la transformación que hoy leemos en las actas de nacimiento, pues la palabra “legítimo” y la firma exclusivamente de los hombres que fungieron como testigos.
El velorio se llevó a cabo en la que hoy es la “exaduana” fronteriza, precisamente enfrente donde había sido su última comida con el periodista de El Paso Times.
El cuerpo de José “Pepe” Borunda Escorza, así como del conserje Domingo Barraza fueron enterrados en el viejo cementerio municipal del Tepeyac, en la colonia San Antonio. Yacen uno junto al otro, fueron los testigos de un asesinato político, fueron víctimas directas del México postrevolucionario, del México de los caciques. La similitud del asesinato de Pepe Borunda en su dimensión en época y circunstancia es demasiado similar con el del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo.
