Fatou, reconocida como la gorila más longeva del mundo en cautiverio, celebró su cumpleaños número 69 en el Zoológico de Berlín, donde los cuidadores prepararon una canasta especial llena de verduras frescas como tomates cherry, remolachas, puerros y lechuga. Debido a su edad avanzada, evitaron incluir alimentos con azúcar, que podrían resultar perjudiciales para su salud.
La historia de Fatou en el zoológico comenzó en 1959, cuando llegó procedente del continente africano con alrededor de dos años de edad. Con el paso del tiempo se convirtió en un referente del recinto, superando ampliamente la esperanza de vida promedio de los gorilas en libertad, que suele ubicarse entre los 35 y 40 años. Su longevidad se atribuye a los cuidados veterinarios constantes y a una dieta cuidadosamente supervisada.
En 2024, tras la muerte de Ingo , el flamenco que había sido el residente más antiguo del zoológico, Fatou pasó a ocupar el lugar de la habitante de mayor edad dentro de las instalaciones.
A pesar de su avanzada edad, la gorila continúa siendo una figura muy querida por el personal. Vive en un área separada del resto de los gorilas y recibe una atención ajustada a sus necesidades actuales, ya que ha perdido los dientes, presenta artritis y su capacidad auditiva se ha reducido. Aun así, mantiene un vínculo cercano con sus cuidadores, quienes han acompañado su proceso de envejecimiento durante décadas.
La historia de Fatou no solo destaca su excepcional longevidad, sino que también ofrece información valiosa para comprender el envejecimiento en grandes primates y el impacto de los cuidados especializados en su calidad de vida.
