–Presidenta viene a rendir cuentas, pero Juárez espera mucho más que discursos
–Visita presidencial llega cuando Morena necesita calma
Los que saben de grilla fronteriza aseguran que la visita presidencial del próximo sábado trae más lecturas de las que caben en un templete.
En teoría Claudia Sheinbaum viene a rendir cuentas y de pasadita los juarenses esperan que la mandataria escuche los pendientes de una ciudad que, después de tantos años de visitas presidenciales, sigue esperando que la Federación se acuerde de que Juárez también existe cuando se trata de meterle dinero a la infraestructura.
Sheinbaum estará aquí este sábado 19 de septiembre, como parte de la gira nacional “Honestidad y Resultados”, con la que lleva su Segundo Informe de Gobierno directamente a distintas entidades del país.
De acuerdo con la agenda hasta ahora difundida, la presidenta encabezará su evento en la Plaza de la Mexicanidad, al filo de la 1:00 de la tarde, en donde se espera una gran movilización por parte de lo morenos, especialmente de la maquinaria del municipio.
La presidenta traerá una agenda muy movidita y si no cambian las cosas arrancará actividades el sábado por la mañana en la Ciudad de México, con un acto relacionado con la memoria de las víctimas de los sismos de 1985 y 2017; posteriormente viajará a Juárez y, después del evento fronterizo, continuará hacia Tijuana, donde tiene contemplada otra actividad ese mismo día.
Así que la operación política y logística será de campeonato: seguridad, traslado presidencial, accesos, invitados, funcionarios, acarreados —perdón, asistentes—, prensa, vallas y todo el aparato que acompaña una visita de esta naturaleza.
Hasta ahora se ha dicho que el acto será fundamentalmente de rendición de cuentas. Pero en Juárez la raza ya está esperando algo más que un discurso con cifras nacionales.
Porque una visita presidencial a esta frontera, históricamente, siempre ha generado expectativas de anuncios. Y esta vez no debería ser diferente.
Antes los presidentes venían con obras; ahora vienen con informes. Hay que reconocerlo, cuando un presidente visitaba Ciudad Juárez, normalmente había una razón concreta para montar toda la parafernalia presidencial. Una obra, un hospital, un programa, una inversión, un compromiso.
Con Andrés Manuel López Obrador las visitas se volvieron mucho más frecuentes y la gran obra federal que quedó como símbolo de la Cuarta Transformación en Juárez fue el Hospital General Regional No. 2 del IMSS.
El propio López Obrador habló en 2024 de la conclusión del hospital, mientras que Sheinbaum lo inauguró formalmente en diciembre de ese año. Sin embargo, una ciudad de la dimensión de Juárez necesita mucho más que una obra hospitalaria.
Necesita escuelas, hospitales, infraestructura hidráulica, drenaje pluvial, movilidad, vialidades, espacios públicos y proyectos que respondan al crecimiento acelerado de la frontera.
De hecho, la propia administración federal de Sheinbaum ha anunciado y desarrollado otros proyectos en Juárez, como los Centros de Educación y Cuidado Infantil y el Centro LIBRE para mujeres. Pero hasta ahora no hay mucho.
La vara de los juarenses está más alta. La frontera genera empleo, recauda, exporta, atrae industria y recibe todos los días a miles de personas.
Por eso los fronterizos esperan que las alforjas presidenciales llegaran el sábado un poquito más llenas. Ya veremos.
La presidenta Sheinbaum llega en medio de la disputa interna por la sucesión de Chihuahua. Por un lado, está Cruz Pérez Cuéllar, por el otro, Andrea Chávez dándose hasta con la cubeta del agua.
Y mientras arriba todavía no hay definición, abajo los grupos políticos de ambos aspirantes andan con el cuchillo entre los dientes.
Cada uno mueve sus piezas, cada grupo presume encuestas, cada operador manda señales y cada simpatizante interpreta cualquier fotografía como si fuera mensaje cifrado de Palacio Nacional.
Así que la visita de Sheinbaum tiene inevitablemente una lectura política y puede funcionar también como una especie de llamado a la cordura.
No sería extraño escuchar el clásico mensaje de unidad, disciplina, proyecto y transformación de la presidenta. En ese escenario, la presencia de Sheinbaum pesa. Más todavía porque Juárez es territorio político de primera importancia para Morena.
Y los que tratarán de aprovechar la presencia de la presidenta son las familias agrupadas en el colectivo Justicia para Nuestros Deudos, quienes ya solicitaron públicamente la intervención federal de la presidenta para esclarecer el caso, transparentar la información y determinar responsabilidades.
El colectivo sostiene que el asunto afecta a más de mil 600 familias y reclama claridad sobre la identificación y destino de los cuerpos. Ese tema, por sí solo, amerita atención presidencial.
Así que el sábado habrá discurso, banderas, seguridad, fotografías, aplausos y seguramente una buena dosis de grilla.
