Por José I. Cepeda
Desde los principios de la existencia del hombre y en la búsqueda de mejores condiciones de vida, el ser humano ha venido migrando constantemente. Con la creación de pequeñas aldeas, poblados y más tarde pequeñas ciudades para luego convertirse en importantes capitales de reinados e imperios, el hombre ha migrado a estos centros poblacionales por diferentes circunstancias.
Desde cambios climáticos, desastres naturales, guerras, mejores condiciones económicas, comercio o, simple deseo de cambio, entre otras, los diferentes grupos de individuos y culturas han estado en constantes movimiento territorial. Estos movimientos poblacionales han sido factor determinante para el crecimiento económico e intercambio cultural. Y, sin embargo, encontramos en la historia de la antigüedad, dos elementos que han diferido y fueron vigilados por los reinos y gobernantes de estos centros de desarrollo: Su cultura y religión.
Desde el Imperio Egipcio, el Babilónico y con los siglos los Imperios Griego y más tarde Imperio Romano, los grupos y culturas migrantes a estas zonas fueron, si bien aceptados a convivir dentro de estos territorios, a ser relegados a pequeñas zonas porque mantenían su propia cultura y religión, por lo que siempre y cuando aceptaran las leyes propias de estos gobiernos, se les permitía su permanencia.
El incremento exagerado de estos migrantes fue controlado por el estado ya que ofrecían una constante amenaza al poder y en consecuencia eran sojuzgados a mantenerse en sintonía con el sistema político y leyes del imperio. La historia cuenta de numerosas revueltas que fueron sofocadas militarmente por estos hechos.
Se reitera que la migración es valida dentro de la naturaleza humana ante la búsqueda de mejores condiciones de vida y desarrollo.
Pero igualmente encontramos que la migración también ha sido usada como instrumento político a través de tiempo. Desde inicios de la independencia de México en 1810 y luego de la consumación de la misma en 1821, Estados Unidos había estado negociando la compra del territorio que comprendía Texas y Coahuila. En principio había solicitado al recién creado Imperio Mexicano lidereado por Agustín de Iturbide, y más tarde con los primeros presidentes de la nueva República Mexicana, permiso para establecer colonias de norteamericanos en esta zona. Luego ante el descuido del gobierno mexicano por lo distante de estos territorios, la migración ilegal se dio en gran parte de Texas. Con los años se dio la guerra entre México y EUA por estos territorios con el resultado ya conocido; México perdió Texas (1846-1848).
Otro caso mucho más reciente, fue la libertad de presos políticos del sistema socialista de Cuba por Fidel Castro (Los marielitos de 1980) que llegaron a Miami, Florida. Fueron mas de 120 mil cubanos “liberados” en los que llego de todo. Lacras del sistema, infiltrados, traficantes, políticos de oposición y ciudadanos que osaron oponerse al sistema político de Fidel.
Mas que dar libertad a la población -porque solo lo hizo con presos- el sistema cubano quiso limpiar las cárceles y evitar el costo que representaban.
En la actualidad, tenemos otro tipo de migración masiva con perfil cultural religioso: La migración musulmana por Europa. Es un hecho que ante la errónea idea de tener pocos hijos o nulos entre los europeos, el permitir constantemente la llegada de musulmanes de diferentes países árabes a las principales capitales y urbes de Europa, y bajo la propuesta religiosa musulmana de tener muchos hijos para Alá, el continente europeo está mimetizándose a un semi estado-musulmán. Vemos constantemente en las noticias lo que está sucediendo en Francia y últimamente en España. No sólo están migrando, sino que sus hijos se han convertido en ciudadanos de países europeos con derechos y libertades propias. Pero con un detalle, no cambian su cultura y no cambian su radical propuesta religiosa. De seguir esta tendencia, Europa se podría convertir con el tiempo en un continente islámico.
En América, suceden cosas similares, ante la mala administración de gobiernos en el pasado y hoy, la falta de razonamiento y malas decisiones ciudadanas de votar nuevamente por sistemas previamente comprobados como tiranías, el panorama es desolador. Cuál es el resultado: pobreza y calamidades. Cuál es la solución visible de los ciudadanos cuando el agua les llega hasta el cuello; buscar mejores condiciones de vida al único lugar que consideran viable: EUA, porque México ya tampoco es opción.
Volvamos al principio, la migración es válida y buena cuando se buscan mejores condiciones de vida y desarrollo para las familias, pero cuando se utiliza, se promueve y se moviliza con intenciones políticas desestabilizadoras, provoca los choques y violación de derechos humanos que ahora estamos viendo diariamente en medios de comunicación masiva. Los gobiernos tienen el derecho de defender su cultura y sus leyes, pero igual no tienen derecho a violar derechos humanos fundamentales, y esto como consecuencia, esta provocando que miles de migrantes con legitimo deseo de mejora, este pagando por estrategias políticas de gobiernos ineficientes.
Están pagando justos por pecadores.
