–Corral sigue dando de que hablar para mal
—Revuelo de AMLOvers por reaparición de cabecita de algodón
–Intrigas y la papa caliente en el Senado por PGR
La gober Maru Campos no dejó pasar la oportunidad de ponerle su toque a la grilla al conflicto del agua y los productores. Este fin de semana se apareció en el Salón 25 de Marzo allá en palacio estatal, donde ni la escarcha ni la sequía detienen las discusiones, y se sentó junto nada menos que con Julio Berdegué, flamante secretario de Agricultura federal, para echarse una buena charla con los productores.
Dicen los que estuvieron que el ambiente olía más a preocupación que a pan recién horneado, porque en el campo chihuahuense los problemas no se espigan solos.
Maru, con ese tono que mezcla firmeza y apapacho, les soltó que el Gobierno estatal no solo quiere hacerle el feo al presupuesto exiguo, sino abrir mercados… ¡y vaya que falta hace un milagrito comercial!
Por ahí rondaban Raúl Salgado, el operador territorial que no se despega ni en tiempos de cosecha; Benjamín Carrera, delegado federal que ya hasta sabe el horario de las asambleas campesinas; Santiago De la Peña, secretario General de Gobierno, y Mauro Parada de Desarrollo Rural, todos listos para la foto.
Y mientras los productores pedían soluciones que no fueran solo promesas de escritorio, la gobernadora insistía en que sí, que hay voluntad y disposición, pero como que el ambiente pedía menos discurso y más acción de campo.
Por lo pronto, la cosecha política sigue, y como en la buena siembra: si no se riega con acciones, no hay quien levante la espiga.
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Héctor Acosta, el jefe máximo de la Auditoría Superior del Estado —recién estrenado con la bendición del Congreso— salió a ventilar que durante el reinado de Javier Corral hubo casos de corrupción como desvíos, peculado y funcionarios en fuga como Arturo Fuentes Vélez, quien manejo los dineros en el quinquenio corralista.
Las dependencias salpicadas son tantas que hasta parece que repartieron el pastel equitativamente: Hacienda, Salud, Comunicación Social, Deporte… ¡todos quisieron su pedazo en su tiempo!
Pero el verdadero espectáculo llegó cuando el paseño Javier Corral, ese exgobernador que presume de incorruptible en redes y hasta de senador sin partido (pero con mucho drama), decidió hacerse el ofendido.
Según Corral, el auditor Acosta lo único que hace es solapar a César Duarte y a la administración actual.
Dicen que el coraje de Corral viene porque pensó que podría controlar a Acosta igual que a sus fichas en la Auditoría, como aquella Mónica Vargas, que despachaba más en la Fiscalía que en su propia oficina. Pero Acosta, ni tardo ni perezoso, la regresó a su lugar y luego la removió. Y claro, eso no le cayó nada bien al exgobernador, que ahora anda buscando culpables de su propio desmadre.
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Vaya revuelo que provocó la reaparición de Andrés Manuel López Obrador. Resulta que el ex de Palacio Nacional decidió salir del silencio, y no, no fue desde el templete en el Zócalo ni en la mañanera, sino desde su refugio en Palenque —esa Quinta La Chingada que ya hasta parece escenario de leyenda— para presumir su más reciente creación literaria: “Grandeza”.
Dicen los que saben que no había tuiteado ni publicado nada desde que entregó la banda presidencial, pero le bastaron unas fotos y un video largo, larguísimo —casi para hacer palomitas— para contarnos que ahora sí, ya colgó los guantes de la grilla. Que ni es teatro ni simulación, que se jubiló de a de veras después de 50 años en la arena política. ¿Será?
El tabasqueño aprovechó el lanzamiento para tirarse flores y, de paso, recordarle a la parroquia que, según sus cuentas, sacó a 13 millones 400 mil mexicanos de la pobreza. Lo dijo con la autoridad de quien cree que en seis años deshizo décadas de desigualdad. ¿Y la pandemia? Según él, nunca se había visto tanto progreso, aunque las cifras y los matices siempre traen jiribilla.
En su mensaje, AMLO no perdió oportunidad para citar a Bonfil Batalla y reivindicar el orgullo de los pueblos originarios. México, dice, sigue siendo una potencia cultural a pesar de los pesares. Pero más de uno se pregunta si este nuevo libro se escribe con nostalgia o con miras a seguir marcando agenda, aunque sea desde la banca.
Y mientras presume que ya no está en la jugada, la política nacional no deja de girar en torno a su figura. La sombra de su “Cuarta Transformación” sigue presente, y aunque Claudia Sheinbaum ya despacha en Palacio, el verdadero oráculo parece seguir sentado bajo la ceiba en Chiapas. Al tiempo.
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No hay duda de que en la Fiscalía General de la República se movió el tapete, y no fue por una ráfaga de viento. Con la salida de Alejandro Gertz Manero, las preguntas saltaron por todos lados, como confeti en quinceañera.
Dicen que su renuncia fue como un balde de agua fría, pero la verdad, adentro y afuera de la FGR ya olía a pólvora desde hace tiempo: casos atorados, helicópteros estacionados donde nadie sabe y una lista de reclamos que no cabía ni en la mesa de la sala. Y para acabarla de amolar, ahí andaban las venganzas de Adán Augusto y el interés de la presidenta Sheinbaum de meter mano en la Fiscalía.
La neta, lo de Gertz fue un carnaval de claros y oscuros. Un día lo pintaban como el azote de los corruptos y al siguiente andaba en rollos dignos de temporada de Netflix. El famoso Bell 222, que ya era leyenda en los pasillos, terminó por ser símbolo de los excesos: parado sin pagar un varo de renta, como si fuera coche de político en la Condesa. ¿Privilegios? Aquí no hay novedad, sólo la rutina.
Pero lo de los helicópteros no es todo. El tema del Sistema Nacional de Investigadores dejó a más de uno con el ojo cuadrado. Gertz peleó, litigó y hasta le abrieron una puerta especial para que alcanzara el codiciado nivel III.
Pero cuando se supo que 78 investigadores lo acusaban de plagio, la reacción oficial fue más tibia que café de oficina: “No procede”. Así, en la academia y la opinión pública se quedaron con la duda de si pesan más los méritos o los conectes.
Y claro, tampoco hay que olvidar el clásico agarrón con el gabinete de seguridad. Los pleitos entre Gertz y García Harfuch se volvieron telenovela. Ahora, con la posible llegada de Ernestina Godoy, el gobierno quiere vender la idea de una Fiscalía más coordinada con estados y municipios. Falta ver si de verdad hay cambio o nada más es maquillaje para la temporada.
Por lo pronto, el Senado tiene la pelota y toca decidir quién entra al quite, mientras el país vigila si la autonomía de la Fiscalía será de verdad o pura letra muerta. Lo que sí es seguro: el ciclo de claroscuros y controversias no se va con Gertz… esto apenas va empezando.
