El hombre acusado de irrumpir el sábado en la Cena de Corresponsales realizada en Washington escribió un manifiesto donde dejó claro que su objetivo eran el presidente Donald Trump y los miembros de su administración, excepto el director del Buró Federal de Investigaciones (FBI), Kash Patel.
El medio estadounidense The New York Post obtuvo el manifiesto, cuyos extractos han difundido también otros medios.
El documento está firmado por Cole “cold force” (fuerza fría), “Friendly Federal Assassin” (Asesino Federal Amistoso), “Allen” (por su nombre, Cole Tomas Allen) y, en él, expone, además de sus objetivos, lo que llama “normas de combate” para el tiroteo.
“Soy ciudadano de los Estados Unidos de América. Lo que hacen mis representantes se refleja en mí. Y ya no estoy dispuesto a permitir que un pedófilo, un violador y un traidor manche mis manos con sus crímenes”, señala el texto.
Sobre sus “normas de combate”, dice que sus blancos son “los funcionarios de la administración (sin incluir al Sr. Patel), de los de más alto rango a los de menor blanco”.
Explica que los agentes del Servicio Secreto sólo serían blancos “en caso necesario” y serían atacados solamente para ser “incapacitados”, no para matarlos.
La seguridad del hotel, añade, “no es un blanco, a menos que me disparen). Lo mismo va para la Policía del Capitolio y la Guardia Nacional.
Subraya que ni los empleados ni huéspedes o invitados son blancos.
“Para minimizar el número de víctimas, también utilizaré perdigones en lugar de balas (que penetran menos a través de las paredes). Aun así, si fuera absolutamente necesario, dispararía a casi todo el mundo aquí presente para llegar a los objetivos (partiendo de la base de que la mayoría de la gente eligió asistir a un discurso pronunciado por un pedófilo, un violador y un traidor, y por lo tanto son cómplices), pero realmente espero que no se llegue a eso”, detalla.
En el manifiesto, el sospechoso alega que “poner la otra mejilla es algo que se hace cuando uno mismo es oprimido. Yo no soy la persona violada en un campo de detención. Yo no soy el pescador ejecutado sin juicio previo. Yo no soy un escolar víctima de un atentado, ni un niño que pasa hambre, ni una adolescente maltratada por los numerosos delincuentes de este gobierno”.
Añade que “poner la otra mejilla cuando otra persona es oprimida no es un comportamiento cristiano; es complicidad en los crímenes del opresor”.
El documento deja entrever que el sospechoso se registró en el hotel un día antes del evento y critica las medidas de seguridad.
Concluye señalando que no recomienda a nadie seguir sus pasos. “Sigan estudiando, chicos”.
ElUniversal
