–Morena vuelve a sacar músculo en todo el país
–Maru se arropó con Fox y Calderón
–Muerte de Marco Licón da un golpe seco al estado
No sorprendió ver tanta gente en la explanada de la X para respaldar a la presidenta Claudia Sheinbaum con motivo de su segundo año de gobierno. Al final, no es la primera vez que los operadores de Cruz Pérez Cuéllar llenan esa plaza y muestran su capacidad de movilización.
Según los organizadores, fueron cuarenta mil personas las que asistieron al evento. Y más allá de la cifra, ahí estuvieron aguantando el calor, porque desde las 10:00 de la mañana el sol ya pegaba con todo.
Decenas de camiones de transporte de personal llevaron a miles de personas desde distintas colonias populares. Uno tras otro, fueron bajando gente en la X, y después se quedaron estacionados a lo largo de la avenida Rivereño, esperando a que terminara el evento para llevar de vuelta a hombres, mujeres y niños.
A estas alturas, a nadie parece importarle que en ese tipo de eventos político-partidistas haya un acarreo más que evidente. Total, el fin justifica los medios, y ayer el objetivo era uno solo: llenar la plaza de la X para seguir presumiendo que Morena es la reina en Ciudad Juárez. Bajita la mano el 90 por ciento de los asistentes fueron acarreados en camiones.
También vale decirlo, al evento llevaron a la gran mayoría de los empleados del Municipio, muchos de ellos obligados a cumplir con el compromiso político de respaldar al partido y, de paso, a la presidenta.
Los políticos suelen aprovecharse de la necesidad de la gente, y ayer no fue la excepción, a muchos les prometieron 300 pesos y una despensa por asistir. Mientras tanto, en las pantallas gigantes todavía ni aparecía la presidenta, y varias personas ya empezaban a salirse de la X para buscar tantita sombra y resguardarse de los rayos del sol, que estaban durísimos.
Al final del día, los principales actores políticos —Andrea Chávez, Cuauhtémoc Estrada, Juan Carlos Loera de la Rosa, Mayra Chávez, Daniel Murguía, María Antonieta Pérez Reyes y compañía— ya se andaban colgando la medalla por el éxito de la convocatoria.
Lo cierto es que el principal operador de toda esa movilización fue el alcalde Cruz Pérez Cuéllar, que trae bien aceitadita la maquinaria operativa territorial gracias a las ventajas y recursos que le da la propia presidencia municipal.
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Mientras en la Ciudad de México la movilización no fue muy diferente para que el informe de la presidenta Claudia Sheibaum luciera como todos sus eventos.
Su evento fue una jugada política clarísima para medir fuerza, mandar mensaje y dejar claro que Morena sigue apostando por la movilización como sello propio.
En vez de concentrar todo en el Zócalo, el evento se repartió por las 32 entidades, una decisión que sonó más a estrategia de control territorial que a simple rendición de cuentas.
En su discurso, la presidenta sacó el paquete completo de logros: inversión extranjera, empleo, programas sociales, medicinas gratuitas, Pemex y CFE. Básicamente, quiso reforzar la idea de que su gobierno no solo sigue de pie, sino que va avanzando con resultados que su base puede presumir.
El problema es que, como suele pasar en estos actos, la línea entre informe y propaganda política se volvió bastante delgada.
Pero donde de verdad cambió el tono fue en el tema de la soberanía. Sheinbaum se lanzó con todo contra las acusaciones provenientes de Estados Unidos por el caso Rocha Moya y dejó flotando una idea muy delicada, que desde fuera podrían estar metiendo mano rumbo a 2027. Ya veremos como les cae todo este embrollo a los gringos, especialmente al presidente Trump.
Sheinbaum habló solo como presidenta que informa, sino como lideresa que busca cerrar filas, prender a su gente y poner a la oposición —y a los adversarios externos— como parte del mismo bloque incómodo.
Al final, el acto dejó dos lecturas muy claras, y cada uno vio lo que quiso ver. Para Morena, fue una demostración de músculo, lealtad y capacidad de llenar plazas, y para reafirmar que siguen siendo los dueños de las calles.
Más que un informe frío, de números e institucional, fue un evento pensado para consolidar narrativa, apretar filas y recordarle a su oposición que la pelea política está más viva que nunca, pese a la carga negativa que les ha traído el caso del gobernador Rubén Rocha, quien se involucró con el narcotráfico.
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Por otra parte, el evento de los panistas de respaldo a la gober Maru Campos allá en chihuahuitas tierras el sábado pasado, fue una postal clarísima de cómo el PAN quiere volver a meterse en el debate nacional con rumbo a las elecciones del 2027.
Maru se rodeó de la crema y nata panista, incluidos Vicente Fox y Felipe Calderón, para mandar un mensaje de que Acción Nacional está vivito y coleando, no como el PRI que está completamente deshuesado.
Muchos leyeron ese evento como un intento por volver a sacar músculo, victimizarse estratégicamente y revivir una narrativa opositora que ya venía bastante desgastada. Pero, para bien o para mal, el caso de los agentes de la CIA, Rocha Moya y compañía les terminó dando el oxígeno político que tanto necesitaban.
Maru se lanzó duro con tema del “narcogobierno”, una estrategia que golpea dura a Morena y sin lugar a duda prender a la base panista para seguir dando la lucha. El discurso del expresidente Felipe Calderón fue un ejemplo de ello.
La verdad, sí fue un buen evento y con una convocatoria bastante decente. Los más optimistas hablan de unas 14 mil personas en el Centro de Convenciones y Exposiciones de Chihuahua.
Los panistas cumplieron con la convocatoria, pero faltó más fuerza en los discursos, incluido el de la propia gobernadora, que no terminó de lanzar un mensaje que realmente hiciera eco a nivel nacional.
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Lamentablemente el director ejecutivo de la Junta Municipal de Agua (JMAS), Marco Licón, murió ayer en un trágico accidente automovilístico en la carretera.
La noticia cayó como golpe seco en toda la estructura del gobierno del estado. Licón regresaba a Juárez después de haber acudido al evento de respaldo a su jefa la gobernadora Maru Campos.
El accidente ocurrió sobre la carretera Chihuahua–Juárez, a la altura del entronque a Nuevo Casas Grandes, y desde las primeras horas la noticia empezó a correr entre reportes, llamadas y confirmaciones oficiales.
La propia JMAS confirmó el fallecimiento, mientras distintas áreas del gobierno estatal comenzaban a procesar el impacto de una pérdida que no solo tiene un componente humano evidente, sino también un efecto inmediato en la operación de la junta.
Desde este espacio lamentamos el sensible fallecimiento de Marco Antonio Licón Barraza y expresamos nuestra solidaridad con su familia, sus amistades y sus compañeros de trabajo.
Más allá de las posiciones públicas o de las responsabilidades administrativas, hay una pérdida humana que merece respeto, prudencia y memoria. En momentos así, el ruido político pasa a segundo plano frente al peso real de una perdida humana.
