Ciudad Juárez— La Ruta 1A Express, una de las más utilizadas en la ciudad, enfrenta nuevamente una ola de quejas por parte de usuarios que denuncian saturación diaria, largos tiempos de espera y la reducción de unidades en circulación, factores que han convertido los trayectos en un verdadero calvario para miles de juarenses.
De acuerdo con testimonios recabados entre pasajeros, las unidades comienzan a llenarse desde las primeras horas del día, lo que obliga a muchos a dejar pasar hasta dos o tres camiones antes de poder abordar. En varias ocasiones, aseguran, los vehículos avanzan con personas de pie, aplastadas contra puertas y pasillos, e incluso con las puertas abiertas debido al exceso de pasajeros.
El caos, indican especialistas en movilidad, está ligado a una combinación de factores: por un lado, la disminución de unidades en operación debido a recientes inspecciones que han dejado fuera a camiones que no cumplen con el año-modelo permitido; por otro, una demanda que supera los 35 mil usuarios al día, cifra que ninguna de las soluciones implementadas hasta ahora ha logrado equilibrar.
En marzo, el servicio se vio afectado cuando concesionarios protestaron contra revisiones del transporte estatal, ocasionando que varias unidades no salieran a ruta. Aunque se incorporaron camiones nuevos durante 2024 y 2025, los recolectivos señalan que siguen siendo insuficientes frente al flujo diario de pasajeros.
Mientras autoridades estatales afirman que continúan trabajando para modernizar el sistema, los pasajeros enfrentan cada mañana un servicio impredecible: camiones repletos, esperas prolongadas, y un transporte que parece no alcanzar para la ciudad que lo necesita.
Habitantes del suroriente y del poniente coinciden en que la situación ha empeorado en las últimas semanas. Algunos usuarios describen su viaje como “una batalla diaria por subir”, mientras otros señalan que la saturación ya no es solo en horas pico, sino durante prácticamente todo el día.
Hasta el momento, no se han anunciado medidas inmediatas para resolver el problema, y la molestia continúa creciendo entre quienes dependen de la ruta para ir a trabajar, estudiar o trasladarse por la ciudad.