sábado, febrero 28, 2026
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Productores y transportistas se levantan y la frontera tiembla

by JRZnoticias
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Manifestantes ponen en jaque al gobierno de la 4T

Entre bloqueos y amenazas la crisis del campo marca el rumbo

–La lucha por el maíz prende el polvorín social en Juárez

Qué lunes tan intenso vivieron algunos juarenses, y no fue por el inicio de semana, ni por el frío que ya empieza a calar chido, sino porque los ánimos de los productores del campo y transportistas están más encendidos debido a todas las trastadas que les han hecho los de la 4T.

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Resulta que aquí cientos agricultores y transportistas cumplieron su amenaza de sumarse a la protesta nacional por los bajos precios, especialmente del maíz de producción nacional.

Sin mostrar el menor temor, miles de agricultores, ganaderos y transportistas de al menos 20 estados del país salieron a tomar casetas, bloquear carreteras, así como ocupar aduanas y diversas oficinas del gobierno federal como muestra del hartazgo y descontento en contra del gobierno federal que ha permitido que la crisis se agrave por los bajos precios y por el aumento de los costes de producción.

Con esas acciones, afectaron de manera directa a numerosas empresas importadoras, así como a personas que se vieron imposibilitadas de transitar por las carreteras. Aquí se dejaron caer a la Aduana Fronteriza en Ciudad Juárez para tomarla por asalto.

Los inconformes exigieron que el titular, Rafael Buenrostro Martín, los escuche. Además, hicieron llegar un pliego petitorio nada más y nada menos que a la presidenta Claudia Sheinbaum.

La cosa estuvo tan tensa que el personal de seguridad privada tuvo que cerrarles las puertas. Pero, si algo han aprendido los afectados es que cuando el pueblo quiere ser escuchado, no hay candado que aguante.

Tras varios minutos de presión, los productores lograron entrar y dejaron claro que hasta que no reciban respuesta y haya compromiso de diálogo, no se mueven ni los tractores. Al más puro estilo “no nos vamos hasta que nos atiendan”, los protestantes se plantaron y dejaron claro que esto no es juego.

El efecto dominó no tardó en sentirse. Los bloqueos no solo paralizaron la aduana; también pusieron de cabeza a los transportistas, especialmente en la carretera Chihuahua-Delicias a la altura de Cárdenas.

Vaya paradoja: la protesta decía también defender a los transportistas, pero ellos nomás veían cómo los dejaban varados, a veces sin ni un vaso de agua y con la panza rugiendo. Muchos son foráneos, vienen desvelados y en vez de solidaridad, recibieron puro bloqueo.

Y no se detuvo ahí. El puente internacional Zaragoza-Ysleta fue bloqueado por productores de varias comunidades, incluidas representantes menonitas y de la comunidad LeBaron. Resultado: el paso de mercancías quedó cerrado y la fila de camiones parecía peregrinación.

El Frente Nacional para el Rescate al Campo Mexicano y otros colectivos no están jugando: o hay solución a la crisis del campo o esto se va a poner peor.

Dejaron claro que no es show partidista, Yako Rodríguez, líder social y productor, salió a redes a decir que aquí hay de todo: gente de Morena, PAN, PRI y MC juntos… pero defendiendo política pública, no propaganda.

Eso sí, lanzó el dardo: si el gobierno federal sigue ignorando la crisis, se viene un estallido social de esos que hacen historia. La amenaza de “la Revolución será la solución” ronda como sombra en el ambiente.

Las afectaciones no dieron tregua: bloqueos en la Panamericana, filas eternas, tráfico paralizado, camiones varados y hasta olores poco agradables por tanto tiempo detenidos.

Los transportistas, algunos solidarios con los agricultores y otros ya desesperados, dejaron claro que hasta que no sean escuchados, ahí se quedan. Al final, tras cerca de diez horas de caos, se vieron los primeros intentos de desbloqueo en algunos corredores clave del país, pero Juárez sigue siendo el epicentro del enojo campesino.

En el fondo, la pregunta es ¿qué hará el gobierno federal este martes? Los líderes campesinos tienen cita en la CDMX, pero advierten que, si no hay respuesta concreta, la frontera se paraliza otra vez, y esta vez el eco de “la Revolución” puede retumbar más fuerte. La amenaza no es menor: o hay acuerdo digno para el campo o la protesta continuará por tiempo indefinido.

Los manifestantes exigen un pago justo por el producto de su trabajo y una reorientación de la política económica que priorice la producción agrícola nacional antes que la importación de productos extranjeros. En esencia, claman por un México soberano donde su gobierno otorgue la debida prioridad a la autosuficiencia alimentaria.

Los jefes del movimiento van a tener cita de alto voltaje este martes, 25 de noviembre, allá en la siempre caótica Ciudad de México. Van con funcionarios federales a ver si ahora sí fuman la pipa de la paz y tienen acuerdos. Pero, la neta, entre los que están protestando, el ánimo anda por los suelos, como si les hubieran quitado el pan de la boca.

Y no es solo pose, ¿eh? El mero representante de los inconformes no se anduvo por las ramas y les lanzó un ultimátum del tamaño del del estado grande: si esa reunión no resuelve el tan traído y llevado “problema del campo en México”, la cosa se va a poner color de hormiga.

La amenaza sigue latente y consiste nada menos que cerrar, al mismo tiempo, los cruces internacionales en la frontera y adueñarse de las principales carreteras del país. ¡Ahí nomás para que vean que van en serio!

Después de echarse la dormidita en la mismísima aduana, estos manifestantes han dejado claro que no van a doblar las manitas fácil. Su movida es un grito estruendoso al gobierno federal, que si no les pone atención a los agricultores y transportistas, no solo se arriesga a que el país se paralice con bloqueos bien calculados; peor tantito, podría terminar con una bronca social de esas que nadie quiere ver ni en pesadilla.

La mesa está puesta para el gobierno este martes. Lo que decidan ahí va a ser clave: o apuestan por dignificar el trabajo agrícola y llegar a un acuerdo, o se dejan llevar por el “ahí se va” y luego a ver quién apaga el incendio, porque el eco de la “Revolución” podría retumbar más fuerte que nunca.

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