viernes, abril 17, 2026
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La despensa cada vez pesa más… pero en pesos

En cada aparición en su pódium mañanero, la presi asegura que sus políticas funcionan y que el golpe es temporal, pero a muchos no les convence el argumento

by JRZnoticias
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–Sheinbaum y la culpa voladora de la inflación

–Bonilla sigue siendo el rey de los alcaldes

–Padres y maestros con la ceja levantada

Últimamente, el bolsillo de los mexicanos ha sufrido varios golpes, suben los precios de productos básicos como la tortilla y el tomate, y también la gasolina, los peajes en carreteras, así como otros productos y servicios que no se escapan de la inflación.

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En el súper, cada semana parece que la lista de compras pesa más… pero en pesos, no en productos. Y no faltan quienes ya sacan cuentas para ver si les alcanza para la quincena o si toca ajustar el menú para ahorrar.

Mientras tanto, todas las mañanas en Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum y su equipo de comunicación construyen la narrativa estilo obradorista para sacudirse la culpa de los golpes de la inflación y echarle la barra a factores externos como los conflictos internacionales, a problemas logísticos, y hasta al clima.

En cada aparición en su pódium mañanero, la presi asegura que sus políticas funcionan y que el golpe es temporal, pero a muchos no les convence el argumento.

Ahí está el caso del querer subir el precio de la tortilla, dice que el maíz está más barato que nunca, pero se hacen de la vista gorda con otros costos como el gas, la gasolina, el mantenimiento y todo lo que encarece la producción.

La neta es que en la calle se siente que el dinero ya no alcanza como antes y que las explicaciones del gobierno de la 4T nomás no cuadran con la realidad que viven los mexicanos.

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Dice la raza grilla que, en el rubro de alcaldes, unos andan echando el relajo y otros nomás no dan una. Lo anterior viene al caso luego de que la casa encuestadora Rubrum soltó su encuesta nacional más reciente sobre cómo la gente percibe a sus presidentes municipales y, la verdad, no hay muchas sorpresas.

La verdad, Marco Bonilla de Chihuahua sigue encabezando la lista de los favoritos y parece que nadie le hace sombra; eso le allana el camino para impulsar su proyecto político rumbo a 2027.

En la encuesta le siguen Adrián de la Garza en Monterrey, Enrique Galindo en San Luis Potosí y Cecilia Patrón en Mérida. Geraldine Ponce de Tepic y Leo Montañez de Aguascalientes tampoco se quedan atrás, mostrando que el agua sí mueve molinos cuando se tiene buena mano en el Ayuntamiento.

Pero, como siempre, no todo es miel sobre hojuelas. En el otro extremo, en el lado chafa, está Alfonso Sánchez de Tlaxcala, Eduardo Gattás de Ciudad Victoria y Yensunni Martínez de Chetumal que cargan con la cruz del descontento popular.

Samantha Smith en Guanajuato y Norma Bustamante en Mexicali también se llevan una calaverita anticipada porque, según la encuesta, la seguridad y los servicios públicos se sienten como promesas de campaña que nunca llegaron.

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Resulta que el Gobierno federal se aventó la puntada de cambiar el nombre de las escuelas públicas que honran a expresidentes como Díaz Ordaz y Echeverría, pero lo más polémico es que las nuevas propuestas incluyen a personajes ligados a movimientos armados y a la izquierda radical.

En Chihuahua el asunto ya despertó la polémica, y es que la Secretaría de Educación estatal recibió la instrucción de cambiar el nombre de al menos cinco planteles, y las opciones son, digamos, muy selectas, puro protagonista de luchas revolucionarias y guerrilleras.

Padres de familia y maestros ya levantaron la ceja, porque el proceso ni consulta tuvo. Literal, la lista llegó desde la Ciudad de México en donde la 4T hace valer el poder para la transformación, mientras tanto aquí todos a acatar.

No faltan quienes ven esto como una jugada para reescribir la historia a conveniencia, pues los nombres propuestos no distinguen entre víctimas civiles y quienes participaron activamente en la violencia.

El propio documento reconoce que algunos fueron parte de asaltos y enfrentamientos con el Estado. Así que la discusión no es menor.

En tierras chihuahuenses el descontento crece, porque más allá de la administración, la educación está en el centro de la memoria colectiva. El riesgo es que terminen con una narrativa parcial y, para variar, polarizada, tal y como les gusta para dividir a la raza.

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