NUEVA YORK / CIUDAD DE MÉXICO.— Donald Trump advirtió este martes ante la Asamblea General de las Naciones Unidas que Estados Unidos no permitirá que amenazas contra su país se afiancen en ningún lugar del continente americano. El presidente estadounidense dejó claro que no descarta usar “el poderío militar sin igual” de Estados Unidos si considera que sus intereses nacionales están en riesgo.
En el mismo discurso, Trump señaló a México como “el epicentro de la violencia de los cárteles” y calificó de “inaceptable” que su país comparta una frontera de más de tres mil kilómetros con un territorio controlado por “cárteles enemigos”.
“México debe recuperar el control de su territorio de manos de los enemigos de la humanidad”, sentenció.
Trump puso el dedo en una llaga que sangra desde hace años y pone a México ante j a amenaza de guerra. En varias regiones del país los grupos criminales no solo operan: dominan. Cobran piso, imponen reglas, desplazan población y mantienen un poder de fuego que rivaliza con el del Estado. La guerra interna del Cártel de Sinaloa y las acusaciones formales de fiscales estadounidenses contra gobernadores y senadores han dejado al descubierto hasta dónde llega la penetración del crimen organizado.
El mandatario reiteró que su administración ya designó a los cárteles como organizaciones terroristas extranjeras.
“La seguridad y la protección llegarán a México, porque ellos tampoco quieren a los cárteles. Y cuando llegue ese día, toda la región será más próspera y un mejor lugar para vivir”, expresó Trump.
En el senado de México
Horas después del discurso, la senadora Lilly Téllez conectó la denuncia de Trump con la realidad política mexicana. En un reel publicado este mismo martes, afirmó:
“El presidente de EU dijo en la ONU que México es el epicentro de la violencia de los cárteles. Mientras tanto, el Senado es el epicentro de la impunidad de los narcosenadores del narcopartido Morena.”
Téllez lleva meses acusando abiertamente que sectores del partido en el poder han permitido o tolerado la infiltración del narco en puestos de gobierno. Se apoya, entre otros elementos, en las acusaciones del Departamento de Justicia de Estados Unidos contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y el senador Enrique Inzunza, ambos de Morena.
El mensaje de Trump en la ONU y la reacción de Téllez coinciden en un punto incómodo: el problema no es solo de “inseguridad”. Es de pérdida de soberanía territorial en zonas del país y de una clase política que, según la oposición, ha preferido mirar hacia otro lado o, peor, negociar.
