—“El que no llora, no mama”, lección entre empresarios
—Se puso movida la competencia por la CEDH
Dicen que año nuevo, agenda nueva… pero en el Consejo Coordinador Empresarial de Ciudad Juárez parece que el reloj se quedó sin pilas.
Ayer, con bombo y platillo, celebraron su primera sesión del 2026, de esas que empiezan muy institucionales y acaban en pastel y “¡dale, dale, dale!” con la tradicional mordida para el cumpleañero en turno.
Porque claro, lo más importante fue felicitar al veterano Manuel Sotelo, líder vitalicio de los transportistas y miembro consentido, a quien no solo le cayó el “¡feliz cumpleaños!”, sino también la lluvia de elogios por su compromiso y liderazgo, ajá. Pura crema y mantequilla para dejar contentos a todos… o al menos para la foto.
Entre brindis y palmadas en la espalda, los grandes temas económicos y empresariales desfilaron por la mesa como platillos fifíes: bonitos, lucidores, pero que al final dejan con hambre.
“Vamos a fortalecer el sector”, “coordinación total”, “agenda prioritaria”, frasecitas de cajón ya muy masticadas para arrancar el año y que no falte el discurso positivo mareador.
Eso sí, a la hora de hablar de proyectos que de verdad trasciendan, el ambiente se pone tibio… muy tibio. Y es que, si algo caracteriza a este Consejo, es que sirve para que varios empresarios cumplan sueños, ya sean de negocios… o de ese otro tipo de sueños que empiezan con “p” de político y “C” de candidato.
El anecdotario de los proyectos boicoteados ya parece novela de sobremesa. El último hit: la propuesta de los de Desarrollo Económico del Norte (Denac), que se aventaron el “Juárez-El Paso Express Tram”, un sistema de transporte digno, moderno y seguro para cruzar la frontera.
¿Qué pasó? Pues que, como cada año, los celos profesionales y las envidias internas salieron a relucir y la idea terminó viendo más rechazos que invitaciones a fiesta de quinceañera. Eso sí, no faltan quienes juran que todo es por el bien común… aunque el bien común nunca llega. Chulada de Consejo apá.
El Consejo Coordinador Empresarial sigue siendo ese club exclusivo donde los proyectos de impacto social son sospechosos y a la hora buena, los intereses personales de Rogelio González Alcocer y de sus alfiles pesan más que el desarrollo de la ciudad.
Del Centro de Convenciones ni hablamos, pues ya llegó el año nuevo y todavía no se ve muy claro.
Mientras no tengan la capacidad de impulsar algo que de verdad beneficie a Juárez —más allá de cortes de pastel y selfies grupales y de reuniones con políticos y jefes policiacos—, seguiremos viendo la eterna historia de siempre: muchos líderes, pocos resultados y montones de buenas intenciones… pero de esas, el pavimento juarense ya está lleno.
Los empresarios, según ellos siguen trabajando unidos… pero la neta cada uno anda por su lado llevando agua a su molino. No podrán los…
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Por su parte, los empresarios de Coparmex en Ciudad Juárez no pierden la costumbre y, como dice el dicho, “el que no llora, no mama”.
Resulta que luego del golpazo que les dieron con la modificación al Impuesto Sobre Nómina (ISN), los capitanes de empresa se lanzaron a pedirle “chichi” al gobierno del Estado, buscando algún consuelo o alivio para el trancazo fiscal.
Y es que en una de esas mesas de trabajo que tanto les gustan para tomarse la foto, los representantes de Coparmex y otros organismos se sentaron con altos mandos estatales, entre los que estaban el secretario de Innovación y Desarrollo Económico, Ulises Alejandro Fernández Gamboa, y el de Hacienda, José de Jesús Granillo Vázquez. Aquello parecía junta de gabinete.
Trascendió que este primer ejercicio sirvió para identificar proyectos prioritarios para la ciudad y comenzar con otro “nuevo esquema” -como les fascina llamarles- de participación, seguimiento y transparencia.
Eso sí, prometieron que más adelante se irán sumando otros organismos porque aquí el cachito de pastel lo quieren todos y no se trata de dejar a nadie fuera de la repartición de los recursos adicionales del ISN.
Los empresarios juarenses no quieren que el dinero se les vaya como agua entre los dedos y pidieron la creación de un consejo que vigile, analice y decida a qué proyectos realmente se les va a meter el billetito. El chiste es que la inversión en infraestructura sea bien amarrada y no vaya a parar a algún “pozo sin fondo” de esos que tanto abundan.
Para rematar, las partes se mostraron bien colaborativas y hasta hablaron de trabajo conjunto, reuniones periódicas y sumar más voces empresariales, para que la toma de decisiones sea “transparente”, y la aplicación de los recursos en verdad favorezca el desarrollo de la ciudad.
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Se puso movida la competencia por la presidencia de la CEDH en Chihuahua.
De entrada, son 23 valientes que ya alzaron la mano, de los cuales 14 son mujeres. ¡Eso sí es paridad! Y no crean que la cosa es sencilla: la Jucopo va a tener chamba los días 18 y 19 de enero entrevistando a cada aspirante, a ver quién sí trae con qué y quién sólo vino a saludar.
Por allá se asoman nombres como Gildardo Iván Félix o Liz Aguilera, pero también caras conocidas como Fryda Licano y Georgina Ávila, ex del IEE. La cosa es que el proceso pinta para estar bien revisado: 100 puntotes en juego, divididos entre currículum y entrevista, así que más vale que lleguen con ideas frescas y propuestas concretas.
Y ojo, no cualquiera entra: hay requisitos de experiencia, reputación y hasta checan que no deban pensión alimenticia. En fin, el Congreso promete que habrá transparencia y meritocracia.
Ya veremos si la presidencia de los derechos humanos en Chihuahua queda en buenas manos… ¿Ustedes a quién le van? Pues a quien palome la uno en Palacio estatal, dirán muchos.
