México enfrenta al mismo tiempo dos transformaciones laborales: la reducción gradual de la jornada de trabajo y la incorporación acelerada de inteligencia artificial en procesos productivos. Para CONCANACO SERVYTUR México, ambos cambios deben analizarse de manera conjunta, porque implicarán nuevas exigencias de organización, capacitación e inversión, especialmente para las micro, pequeñas y medianas empresas y los negocios familiares.
De acuerdo con análisis basados en los índices de exposición de la OIT, cerca de 3 millones de trabajadores en México —4.9% del empleo total— se encuentran en ocupaciones altamente expuestas a la IA generativa. La exposición es mayor entre las mujeres: 1.87 millones, equivalentes a 7.7% de las trabajadoras, frente a 1.06 millones de hombres. Entre las actividades más expuestas están el apoyo administrativo, con 1.21 millones de trabajadores; contadores y auditores, con 470 mil; secretariado, con 398 mil; recepción e información, con 299 mil; y captura de datos, con 202 mil.
La evidencia apunta a una transformación de tareas más que a una desaparición inmediata del empleo: entre 2021 y 2025, las ocupaciones con mayor exposición a la IA incorporaron en promedio 232 nuevas habilidades requeridas, frente a 48 en las menos expuestas. Sin embargo, el impacto es especialmente sensible para los jóvenes: de los 8.44 millones de personas ocupadas de entre 15 y 24 años, 68.7% trabaja en la informalidad. Si los puestos administrativos —primera puerta histórica al empleo formal— se transforman sin nuevas rutas de incorporación, puede reducirse la posibilidad de adquirir experiencia y seguridad social.
“No podemos pedirle a un negocio familiar que reduzca su jornada, capacite a su gente, invierta en tecnología y aumente su productividad mientras lo dejamos solo en el proceso. La inteligencia artificial debe ayudarnos a trabajar mejor y abrir oportunidades, no convertirse en una nueva barrera para el empleo formal”, señaló Octavio de la Torre de Stéffano, presidente de CONCANACO SERVYTUR México.
Para la Confederación, la reducción de jornada debe avanzar acompañada de capacitación, financiamiento para digitalización, acceso a herramientas de IA y simplificación administrativa. Menos horas pueden significar mejor calidad de vida y más tecnología puede significar mayor productividad, pero formalizar no puede significar solamente entrar: debe significar tener condiciones para permanecer.
