–Maru prende la mecha: analiza dejar el gobierno por una diputación pluri
La designación de Cruz Pérez Cuéllar como candidato a gobernador de Chihuahua se atoró. Mejor dicho, la atoró Andrea Chávez, porque, según cuentan los propios morenistas, ella no fue la elegida y, como era de esperarse, puso el grito en el cielo.
Según se comentó ayer en los círculos morenistas, ese mismo día se definiría al abanderado de Morena para competir en la elección constitucional de Chihuahua, pero eso no ocurrió.
Trascendió que el dedo elector apuntó hacia Pérez Cuéllar y que la cúpula del partido le ofreció a Andrea Chávez, como premio de consolación, la candidatura a la presidencia municipal.
Ella no aceptó y, por el contrario, armó el borlote, por lo que la designación se pospuso. Según los enterados, será hasta septiembre cuando se nombre al candidato.
En esas andan Ariadna Montiel, Citlalli Hernández y compañía, negociando con el grupo de Andrea Chávez y tratando de convencerla de que acepte la candidatura a la alcaldía.
Un síntoma de la derrota de Andrea Chávez en esta pelea por la candidatura fueron las declaraciones del senador paseño Javier Corral, quien arremetió con todo contra su excompadre Cruz Pérez Cuéllar, al que acusó de todo.
Corral sabía hacia dónde venía la decisión de Morena y, en un último intento, trató de revertirla con todo tipo de acusaciones y descalificaciones contra el alcalde con licencia.
Pero qué éxito iba a tener Corral con su intentona, si cuando fue gobernador de Chihuahua no pudo tumbar dentro del PAN a Maru Campos para imponer a su candidato Gustavo Madero; menos podrá hacerlo ahora en Morena.
Además, ¿con qué calidad moral despotrica Corral contra Cruz cuando dice que tiene más de cuarenta carpetas abiertas por corrupción y otras denuncias por presuntos actos de corrupción, si él está más lleno de piojos que un perro callejero?
Así que en Morena tendrán que esperar a que se apacigüen las aguas y a que actores como Andrea Chávez lleguen a acuerdos saludables, como dicen ellos, por el bien del movimiento.
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Maru Campos volvió a sacudir el avispero político en Chihuahua al admitir que sí, que está analizando seriamente la oferta del PAN para buscar una diputación federal plurinominal en 2027.
Y claro, apenas soltó la declaración y medio mundo empezó a sacar conclusiones, sospechas y lecturas entre líneas.
En los pasillos azules dicen que la jugada no es menor: algunos ven en la pluri un blindaje político, otros la interpretan como el primer ladrillo rumbo al 2030, donde más de uno la imaginan de candidata a la silla grande.
En Morena, por supuesto, no dejaron pasar la oportunidad. El diputado Cuauhtémoc Estrada cuestionó que la gobernadora considere dejar el cargo antes de terminar el mandato para el que fue electo.
Y ahí se abrió otro debate: ¿debería pedir licencia?, ¿cuánto tiempo?, ¿quién quedaría al frente del gobierno estatal?
La vía plurinominal, dicen los expertos, es la única que la Constitución permite para un gobernador en funciones. Nada de competir “por tierra” en su propio estado.
Pero aun así, la decisión no es sencilla, aceptar la candidatura implicaría mover fichas en Palacio de Gobierno, ya se menciona incluso a su posible sucesor, y se trata de Hugo Francisco Gutiérrez Dávila.
