—La guerra de los morenos, todos contra todos
—Ya regresa AMLO a poner orden
Ah como les hace falta Andrés Manuel López Obrador a los morenos. No hay control, ni orden porque han desatado una batalla campal entre ellos y se están sacando sus trapitos al sol.
La presidenta Claudia Sheinbaum ya trae muchos problemas en el gobierno que la verdad no puede meter en cintura a los miembros VIP de la Cuarta Transformación.
Julio Scherer acusa a Jesús Ramírez de abrirle las puertas a dinero sucio y de usar el gobierno para hacerse millonario, Ramírez le responde con insultos y negaciones, Noroña pide cárcel y Monreal le llama mentirosa y nepotista a gobernadora de Campeche Layda Sansores, quien le contesta igual.
Todo esto salpica hasta el escritorio de López Obrador y deja ver que ya no hay unidad, ni respeto ni disciplina.
Los líderes se lanzan acusaciones de corrupción, lavado de dinero y tráfico de influencias, como si el movimiento fuera una novela de suspenso.
¿Quién manda en la 4T? Por lo que vemos, nadie. Y si algo queda claro, es que el cochinero ya no lo señalan desde afuera, lo gritan los mismos de adentro.
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Desde que Andrés Manuel López Obrador se bajó del escenario, Morena parece una fiesta sin adulto responsable.
Antes, bastaba un manotazo del presidente para calmar a los morenos más rebeldes, pero ahora… ¡el desorden reina! Sin la figura de AMLO, la Cuarta Transformación está como carro sin conductor, y los grupos internos aprovechan para sacar sus trapitos al sol.
La ausencia del líder máximo ha dejado a todos sin norte, cada uno, jalando para su lado, acusando y peleando como si fuera concurso de insultos.
El vacío de autoridad se nota en cada escándalo y en cada declaración que quema a más de uno. ¿Será que extrañan la voz que los ponía en fila? Pues así parece.
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Si algo caracteriza a la 4T hoy, es la batalla campal entre sus propios líderes.
Claudia Sheinbaum llegó a la presidencia con el reto de domar a la manada VIP de la 4T, pero la verdad es que el corral se le desbordó.
El gobierno está inundado de problemas y la presidenta nomás no logra meter en cintura a los pesos pesados de Morena.
Los aliados como el PT y el Verde ya le hacen caras por la reforma electoral, y los “compadres” de la Cuarta Transformación se le rebelan con ganas.
El control parece más un sueño que una realidad, Sheinbaum intenta negociar, pero en vez de orden, hay puro desorden y descontento.
La pregunta es: ¿podrá alguna vez tomar el mando o solo estará tratando de apagar fuegos ajenos? Porque ahorita, los VIP hacen lo que quieren y ella apenas puede contenerlos.
