jueves, febrero 26, 2026
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Balas en la López, polis caídos, respuesta en caliente y juaritos en vilo

by JRZnoticias
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El ataque a estatales, nada nuevo bajo el sol, pero sí más sangre

–Ciudadanos, entre el repudio y el “así no se vale”

Este jueves, los juarenses volvieron a escuchar el estruendo de las armas largas, las camionetas rafagueadas, el ulular de sirenas, el helicóptero sobrevolando y el despliegue policiaco.

Una vez más, la ciudad vivió una jornada marcada por enfrentamientos armados y fuerte presencia policial, generando miedo y tensión entre la población.

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Al filo de la una de la tarde de ayer, el cruce de las avenidas Adolfo López Mateos y Simona Barba, ese lugar de tráfico, de tiendas, de oficinas y de ritmo citadino, se convirtió en escenario de película… pero sin final feliz.

Hubo balacera, agentes estatales caídos, las policías con luces rojas en los tableros y la ciudad otra vez en modo “alerta”.

Unos minutos bastaron para que Juárez dejara la comida y la chamba por el sonido de las armas. Detectives de la SSPE fueron atacados, uno murió y otro quedó herido en un operativo que nadie esperaba. ¿La víctima? Edgar David Quezada Villa, piloto de drones de la SSPE, y los heridos, García Rutiaga y Cano Cornelio. Ell hecho digno de un capítulo de Narcos, pero sin las cámaras de Netflix.

Aquí sí, la policía se movió rápido, como cuando hay carnita asada gratis. Llegaron todas las corporaciones, cerraron calles, acordonaron el área y, ojo, detuvieron a siete presuntos responsables en tiempo récord.

Hubo mega operativo, aseguraron vehículos, armas, y hasta el secretario centinela Gil Loya apareció para supervisar que el teatro policial estuviera bien montado. Y no faltó la declaración de “seguimos investigando”, el clásico que nunca pasa de moda.

En contraste cuando se trata de ciudadanos, a veces llegan pa’ levantar el muerto y ya. Pero no, aquí todo el aparato se puso en marcha, hasta el Hospital General fue resguardado como si ahí estuviera el tesoro nacional.

Las redes y las calles se llenaron de voces y reclamos. “Si fuera un civil, ni circo ni prisas”, decían unos. “Por nosotros no hacen ni el movimiento”, reclamaban otros. Y no faltó quien apuntara que la policía solo corre cuando la tragedia es propia y lo malo se magnifica, mientras lo bueno no se ve.

Lo cierto es que la relación entre la ciudadanía y las corporaciones anda más fría que la cerveza en domingo. Se reconoce la pérdida humana, sí, pero hay quienes no olvidan los abusos, la extorsión y el miedo que a veces viene con la placa.

El dolor es universal pero la justicia parece tener preferencias. Y en nuestro “lindo juaritos” se llena de nostalgia y coraje cuando la rutina se rompe por la violencia, no por la esperanza.

El episodio le cayó a la política local como agua fría. Justo cuando en la Mañanera reportaba que Chihuahua anda en primer lugar de ejecuciones, la realidad le pegó directo a Juárez.

Las cifras se convierten en nombres y las estrategias de seguridad se ven, otra vez, insuficientes. La respuesta rápida de las autoridades mostró que sí pueden actuar, pero también evidenció que falta mucho pa’ que la seguridad sea democrática, pareja y constante.

La detención de siete sujetos y el aseguramiento de armas y vehículos no borra el hecho de que la ciudad sigue vulnerable.

El operativo fue eficiente, sí, pero ¿será así cada vez que la violencia toque la puerta, sin importar a quién le toque? El debate político seguramente seguirá y la gente exige menos circo y más resultados.

Los balazos de la López no solo dejaron muertos y heridos: dejaron un recordatorio de lo frágil que sigue siendo la vida en esta ciudad fronteriza que vivió la peor época de la violencia hace ya más de una década.

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