–Durazo y Americo son el nuevo dolor de cabeza de Morena
— AMLO salió de la sombra porque el miedo ya es mucho
–Despiden a Marco Licón con significativo evento
La presidenta Claudia Sheinbaum no termina de apagar un incendio cuando ya tiene otro en los aparejos.
Y es que ayer el diario Los Angeles Times publicó una nota en donde asegura que las autoridades de Estados Unidos investigan a los gobernadores morenistas Alfonso Durazo, de Sonora, y Américo Villarreal, de Tamaulipas, por presuntos vínculos con el crimen organizado.
Así el gobierno de la cuatroté encadena una crisis tras otra.
Y fue tal el tamaño del golpe que hasta salió de su guarida Andrés Manuel López Obrador para defender al movimiento, arropar a los suyos y, de paso, lanzarle una carta a Donald Trump.
Según la publicación, a ambos gobernadores les habrían retirado sus visas, aunque podrían seguir entrando a Estados Unidos bajo permisos especiales de “beneficio público significativo”, una figura que suele utilizarse cuando una persona coopera con autoridades estadounidenses.
Si esta información se confirma, el golpe sería demoledor para Morena, porque no se trata de cuadros menores del régimen, Durazo fue secretario de Seguridad de López Obrador, cargó con la fallida estrategia de “abrazos, no balazos” y hoy preside el Consejo Nacional de Morena.
Es decir, no sería un daño colateral, sería una herida en el corazón mismo del lopezobradorismo. Sin duda.
Sobre Alfonso Durazo pesan desde hace tiempo rumores de presuntos vínculos contra el narco. Ahí están los reportes sobre propiedades, relaciones incómodas con narcos.
Del otro lado está Américo Villarreal, otro nombre que desde hace años aparece entre rumores, expedientes y sospechas por su cercanía con personajes ligados al huachicol y al crimen.
El libreto ya lo conocemos, los dos gobers niegan todo, se declaran víctimas, denuncian complots y apuestan a que el pueblo bueno y sabio los defienda. Lo mismo dijo Rubén Rocha Moya, y ya ven, hoy está fuera del gobierno y bajo investigación para su posible extradición.
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La salida de AMLO mediante su carta exhibe el tamaño del miedo dentro del movimiento que fundó Andrés Manuel López Obrador.
El expresidente no salió a opinar no por nostalgia ni por cortesía diplomática; salió porque entendió que, si la investigación escala, el problema ya no será de dos gobernadores, sino un bronconón para Morena. Tienen que salvar el pellejo.
Andrés Manuel en su texto acusa a funcionarios de Estados Unidos de querer debilitar a su movimiento y fortalecer a la oposición, y hasta le pide a Trump que “rectifique”.
Pero debajo de esa narrativa soberanista se asoma otra cosa: la urgencia de contener una crisis que amenaza con pudrir el discurso de la honestidad republicana.
Cuando el movimiento necesita sacar de su escondite a su caudillo para defenderse de acusaciones de narcopolítica, el problema ya no es la narrativa. El problema es la credibilidad.
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La ceremonia solemne para honrar la memoria y despedir a Marco Licón, exdirector ejecutivo de la JMAS, quien falleció el domingo pasado en un accidente carretero, fue muy emotiva y contó con una nutrida asistencia de amigos, familiares y compañeros de la Junta Municipal de Agua y Saneamiento.
Más allá del protocolo y los discursos de rigor, entre los pasillos y las miradas cruzadas se notó que la despedida de Marco Licón también tuvo lectura política.
No fueron pocos los rostros conocidos del servicio público y de la operación panista que acudieron a darle el último adiós a Licón. Aunque se espera la asistencia de la gobernadora, finalmente no llegó al funeral.
Y hay otro detalle que en la grilla local no pasó desapercibido, el homenaje de cuerpo presente en el Gimnasio Universitario tuvo una solemnidad que, para muchos, superó la despedida que hace meses se rindió al exgobernador Francisco Barrio.
La comparación no es menor, porque Barrio fue emblema indiscutible del panismo chihuahuense, mientras que Licón, sin militar como figura emblemática del partido, terminó convocando una presencia y un simbolismo que dicen más de la coyuntura actual que de cualquier protocolo oficial.
