Por Carlos Angulo Parra
Ante la inminente llegada de las elecciones en Chihuahua para junio del 2027, y tomando en cuenta la oferta del PAN que se hizo con bombo y platillo a nivel nacional, que el Partido se abría a la plena participación ciudadana para la postulación de candidatos, y ante la reforma constitucional de avanzada que Chihuahua ha realizado para darle a las regidurías una auténtica representación popular, los ciudadanos nos encontramos a la expectativa de, como se dice, la “letra chiquita”, de las particularidades de dicha apertura del PAN.
Antes, quiero aclarar que la “apertura ciudadana” debe de interpretarse como que las dirigencias del PAN no tendrán intervención alguna con el proceso de postulación, fuera de establecer reglas, que suponemos, sean justas y equitativas, para darle entrada a las precandidaturas.
Como dijo Cantinflas: “ahí está el detalle”. Si la dirigencia decidiera usar el famoso método de encuestas, debo decir, que en dicho método puede haber muchos sesgos, el principal de ellos es el multiutilizado criterio de decidir en base al conocimiento que los ciudadanos tengan de los aspirantes a candidato. Así, si hay un aspirante que tenga un puesto público o del Partido de alta exposición, como diputado, presidente municipal, presidente del Partido a todos los niveles o cualquier otra posición que permita tener contacto cotidiano con la prensa, medios o redes, lleva una gran ventaja sobre una persona, sea militante del Partido o no lo sea, que no tenga esa exposición.
Con solo ese hecho las encuestas saldrán favoreciendo a quien la tenga. Se podría válidamente decir, “y que tiene eso de malo”. Nada en sí, esa es una ventaja, en principio, de competitividad. Pero si la persona de alta exposición mediática tiene mala fama, pero, su contrincante de baja exposición tiene muy buena fama, ahí estaría uno de los detalles claves para que el segundo ganare la elección.
Conozco casos en los que un precandidato tiene un nivel de conocimiento del 56% frente a otro con 18%; se selecciona al primero y en las elecciones constitucionales competidas con otros candidatos que al principio de las campañas tenían exposición inferior al 18%, estos ganan, mandando al candidato con mayor nivel del conocimiento al tercer lugar.
Además de lo anterior, las encuestas pueden manipularse, sesgarse y trucrearse para favorecer al preferido de la dirigencia.
Es por todo ello que las metodologías de encuestas dejan mucho que desear. Si el PAN desea abrirse realmente a la ciudadanía y elegir a sus candidatos por métodos auténticamente democráticos, las elecciones primarias deben de ser la solución, pero teniendo las siguientes condiciones esenciales:
Que tengan acceso todos los ciudadanos inscritos en el padrón electoral correspondiente al ámbito territorial de la elección de que se trate.
Que se excluya para votar y ser votados, a los ciudadanos que estén inscritos como militantes de otros partidos políticos distintos al PAN, a menos de que exista previamente un acuerdo de coalición entre el PAN con dichos partidos.
Que las precampañas se circunscriban a presentaciones y debates en redes sociales y medios de comunicación, así como foros presenciales, organizados por el PAN, y se prohíba toda propaganda ajena a estos medios, como espectaculares, panfletos, dípticos o cualquier otro medio escrito.
Que los requisitos para la inscripción de las precandidaturas sean que la persona tenga una buena fama reconocida y no tenga antecedentes penales o problemas de falta de ética en el manejo de sus actividades o situaciones familiares.
Con requisitos esenciales como estos, el PAN en Chihuahua y a nivel nacional, se puede posicionar como el partido ganador, y recuperar la confianza de la ciudadanía.
