En Salamanca, Guanajuato, fueron asesinadas Patricia Acosta Rangel y su hija Katia Citlalli Jáuregui Acosta, ambas integrantes del colectivo “Salmantinos Unidos Buscando Desaparecidos”, dedicado a la localización de personas desaparecidas en la región.
El ataque ocurrió la tarde del sábado 9 de mayo en la colonia 18 de Marzo, cuando las víctimas circulaban a bordo de una motocicleta. De acuerdo con los primeros informes, fueron interceptadas por sujetos armados que les dispararon y posteriormente huyeron del lugar.
Paramédicos que arribaron a la zona confirmaron que ambas mujeres ya habían fallecido a consecuencia de las heridas provocadas por los disparos.
Tras los hechos, la Fiscalía General del Estado de Guanajuato inició una investigación para esclarecer el crimen y tratar de identificar a los responsables.
Las dos mujeres se habían incorporado al colectivo de búsqueda tras la desaparición de un familiar en 2024. Aunque ese caso concluyó con la localización sin vida del joven meses después, ambas decidieron continuar participando en labores de búsqueda de otras personas desaparecidas.
El colectivo al que pertenecían condenó el ataque y pidió a las autoridades que se garantice la seguridad de las familias buscadoras, quienes han advertido en reiteradas ocasiones sobre los riesgos que enfrentan durante sus actividades.
Organizaciones civiles también se pronunciaron en contra del hecho y señalaron la urgencia de fortalecer las medidas de protección para quienes integran estos grupos en distintas partes del país.
Hasta el momento, no se han dado a conocer posibles motivos del ataque ni se reportan detenciones relacionadas con el caso.
