La epidemia de ébola en la República Democrática del Congo (RDC) sigue fuera de control más de un mes después de su declaración, el 15 de mayo, y según el último balance de las autoridades sanitarias congoleñas, el brote ha causado 304 muertes.
En este brote, 304 personas han fallecido y mil 115 han sido contagiadas, según el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP).
Se estima que el ébola ha matado a más de 15 mil personas en África en los últimos 50 años.
El actual brote fue detectado tardíamente en la RDC, lo que permitió que la epidemia alcanzara una magnitud aún difícil de medir. Por ello, las organizaciones humanitarias internacionales y las ONG presentes sobre el terreno consideran que las cifras oficiales están subestimadas.
El epicentro de la crisis se encuentra en Ituri, provincia del noreste congoleño, en la frontera con Sudán del Sur y Uganda.
Esta región minera registra intensos movimientos de población que favorecen la transmisión del virus y es una zona regularmente golpeada por masacres de grupos armados, de modo que la inseguridad complica la respuesta sanitaria.
Casi la totalidad de los enfermos se concentra en Bunia, la capital provincial, que acumula el 91.3 por ciento de los casos y el 82.2 por ciento de los fallecimientos.
El virus, que provoca una fiebre hemorrágica, se ha propagado a otras dos provincias congoleñas y a la vecina Uganda, donde se han registrado veinte casos, dos de los cuales mortales.
La epidemia está causada por la cepa Bundibugyo, para la cual no existe vacuna ni tratamiento. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), que ha declarado una alerta internacional, los ensayos clínicos deben comenzar la semana próxima.
El miércoles se detectó un caso de transmisión en Francia. Se trata de un médico de nacionalidad congoleña que trabaja para la oenegé Alima. Estuvo en el epicentro de la epidemia antes de viajar a París.
Estados Unidos está enviando dosis de un tratamiento experimental contra el ébola a África y se está preparando para distribuir 2 mil 500 pruebas de diagnóstico con el fin de ayudar a contener el brote actual de la cepa Bundibugyo del virus del Ébola, informaron el viernes las autoridades sanitarias.
Estas medidas, lideradas por la Administración de Preparación y Respuesta Estratégicas (ASPR) a través de su Autoridad de Investigación y Desarrollo Biomédico Avanzado (BARDA), tienen como objetivo apoyar los esfuerzos de respuesta en la República Democrática del Congo y Uganda.
A continuación, se ofrecen algunos detalles:
-La cepa de Bundibugyo no cuenta actualmente con vacunas ni tratamientos aprobados, lo que subraya la necesidad de medidas experimentales.
-Como parte de la respuesta, la ASPR está apoyando la transferencia de dosis de MBP134, una terapia experimental con anticuerpos monoclonales desarrollada junto con Mapp Biopharmaceutical, para su uso compasivo en los países afectados.
Asimismo, está proporcionando dosis para un ensayo clínico aleatorizado dirigido por la Universidad de Oxford con el fin de evaluar el fármaco.
-El MBP134 ha demostrado actividad contra múltiples especies de ébola en estudios preclínicos y ha completado un ensayo de seguridad en fase inicial, según la ASPR, que añadió que los datos de su uso durante el brote podrían servir de base para futuras decisiones reguladoras.
-La BARDA ha preposicionado 2 mil 500 pruebas de diagnóstico rápido para su posible despliegue en África con el fin de ayudar a detectar infecciones y orientar las respuestas de salud pública.
-Paralelamente, la BARDA está impulsando el desarrollo de una vacuna dirigida a la cepa Bundibugyo mediante una convocatoria de propuestas en la que se buscan candidatos basados en la misma plataforma utilizada para el Ervebo de Merck MRK.N, la primera vacuna contra el ébola aprobada en Estados Unidos, que se dirige a la cepa Zaire.
Excélsior
