–La denuncia con aroma de negociación
–El secuestro sigue… aunque no salga en la gráfica
La raza operadora de César Jáuregui decidió “apartar lugar” a su estilo y terminó tapando una barda de la diputada morenista Brenda Ríos con propaganda prelectoral del exfiscal.
Un agandalle que duró poco, porque la legisladora exhibió el asunto en redes sociales y el escándalo obligó a Jáuregui a salir con una disculpa pública.
Y, hay que decirlo, el panista hizo lo correcto. Reconoció el exceso, deslindó la instrucción y hasta ofreció disculpas personales. En tiempos donde abundan quienes doblan la apuesta, admitir un error no deja de ser una rareza.
Pero el asunto revela algo mucho más interesante: la competencia por la capital está que arde.
Jáuregui anda recorriendo el municipio, hablando de convertirse en “el candidato de la ciudadanía”, presumiendo que la confianza no se improvisa en campaña, sino que se construye con resultados como servidor público.
También habla de seguridad, empleo y de evitar que los jóvenes tengan que emigrar para encontrar oportunidades. Ya casi casi como candidato, tiene el mismo estilo de Cruz Pérez Cuéllar.
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Algo raro se trae entre manos el dirigente estatal del PRI, Alex Domínguez. De pronto, sin mucho ruido, decidió preparar una denuncia contra sus primos del PAN por la presunta campaña anticipada que representan los espectaculares donde aparecen varios personajes panistas.
El documento busca que el Instituto Estatal Electoral investigue desde la contratación de las bardas y anuncios hasta el origen del dinero, con la posibilidad de involucrar al INE, al SAT y hasta a la Unidad de Inteligencia Financiera.
La jugada llama la atención por varias razones. La primera, porque el PRI y el PAN han caminado de la mano en más de una elección. La segunda, porque el propio tricolor sabe que, sin una alianza, sus posibilidades de competir por los principales cargos en Chihuahua son bastante limitadas.
Por eso más de uno comenzó a preguntarse si la denuncia es producto de una súbita preocupación por la legalidad electoral… o está desesperado porque la negociación de alianza con el blanquiazul no prospera.
No son pocos los que aseguran que las negociaciones entre panistas y priistas para una eventual coalición rumbo al 2027 no marchan como esperaba Alex Domínguez.
Claro que también circula otra versión en los corrillos políticos. Hay quienes juran que Domínguez podría estar construyendo puentes con otros proyectos y que, en una de esas, el beneficiario indirecto de esta ofensiva termina siendo Cruz Pérez Cuéllar, uno de los aspirantes más visibles de Morena rumbo a la gubernatura. Pruebas no hay; especulaciones, muchas.
La realidad es que el PRI vive en Chihuahua uno de sus tramos más difíciles. Con menos músculo electoral y poco margen de maniobra, cada paso de su dirigente se lee más como una jugada para ganar espacio en la negociación.
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Algo no termina de cuadrar entre el discurso oficial y la realidad que se vive en las calles de Ciudad Juárez.
Mientras cada mes la Mesa de Seguridad presume con bombo y platillo que el delito de secuestro prácticamente desapareció de las estadísticas, los hechos vuelven a demostrar que una cosa son los números y otra muy distinta lo que ocurre detrás de los expedientes.
Ayer quedó más que claro. Un operativo de la Unidad Antisecuestros de la Agencia Estatal de Investigación terminó a balazos en Praderas del Henequén, luego de que presuntos plagiarios recibieran a tiros a los agentes cuando intentaban intervenir una vivienda.
El saldo fue el rescate de dos personas privadas de la libertad, mientras al menos tres delincuentes lograron escapar.
Está muy bien reconocer el trabajo de los agentes que arriesgaron la vida para rescatar a las víctimas.
Ese operativo merece aplausos. Lo que no merece aplausos es vender la idea de que el secuestro es cosa del pasado cuando los hechos demuestran exactamente lo contrario.
