Tras su amerizaje perfecto el viernes, la tripulación de Artemis II —el comandante Reid Wiseman, el piloto Victor Glover, Christina Koch y el canadiense Jeremy Hansen— emergieron de su cápsula flotante hacia la luz del Sol frente a la costa de San Diego.
Helicópteros militares izaron a los astronautas uno por uno desde una balsa inflable acoplada a la cápsula, llevándolos a bordo para el corto trayecto hasta el buque de recuperación de la Armada que los esperaba, el USS John P. Murtha.
“Estos son los embajadores de la humanidad ante las estrellas que hemos enviado al espacio en este preciso momento, y no puedo imaginar una tripulación mejor”, dijo el administrador de la NASA, Jared Isaacman, desde el barco de recuperación.
El Centro de Control de Misiones de la NASA estalló en júbilo, con cientos de personas llegando desde las salas de apoyo. “¡Lo logramos!”, exclamó Lori Glaze, de la NASA, en una conferencia de prensa. “¡Bienvenidos!”.
Su cápsula Orión, apodada Integrity, realizó todo el descenso en piloto automático. Primero se separó del módulo de servicio europeo.

El vehículo lunar entró en la atmósfera viajando a Mach 33, o 33 veces la velocidad del sonido, una velocidad vertiginosa que no se veía desde las misiones Apolo de las décadas de 1960 y 1970.
La tensión en el Centro de Control de Misión aumentó cuando la cápsula quedó envuelta en plasma al rojo vivo durante el pico de calentamiento y entró en un período de interrupción de comunicaciones programado. Todas las miradas estaban puestas en el escudo térmico de la cápsula, que debía soportar miles de grados durante la reentrada.
Observando cómo se desarrollaba el drama a casi 3 mil 200 kilómetros de distancia, las familias de los astronautas se reunieron en la sala de observación del Centro de Control de Misión y vitorearon cuando la cápsula salió de su apagón de seis minutos y de nuevo en el momento del amerizaje.
Koch se convirtió en la primera mujer en volar a la luna, Glover en el primer astronauta negro y Hansen en el primer ciudadano no estadounidense, llenando a Canadá de orgullo. Rieron, lloraron y se abrazaron durante todo el viaje de ida y vuelta, con el objetivo de contagiar su entusiasmo al mundo entero.
Una vez en el USS John P. Murtha, tras ser trasladados en helicópteros, se les veía sonrientes y saludando.
NASA Artemis publicó en X una foto junto a la cápsula Orión. “Los astronautas de Artemis II posan para una foto grupal después de observar su nave espacial Orión —que ellos nombraron Integrity— en la cubierta inferior del USS John P. Murtha tras su amerizaje”, decía un mensaje.

Después, el comandante Wiseman posteó un mensaje: “En el helicóptero saliendo del barco en este momento. Este planeta es imposiblemente hermoso desde cada altitud en que lo he visto…desde la superficie hasta 250,000 millas”.
Wiseman, antes del amerizaje, mientras se acercaban a la Tierra, se despidió de la Luna: “Tenemos una vista estupenda de la Luna desde la ventana”, comunicó por radio al Control de Misión. “Es un poco más pequeña que ayer”.
La NASA planea una nueva misión en 2027 que no se dirigirá a la Luna, antes de enviar astronautas a la superficie del satélite de la Tierra en 2028 durante la cuarta misión Artemis, en el último año de la presidencia de Donald Trump… y teóricamente antes que China, que planea enviar a sus taikonautas a la Luna en 2030.
ElUniversal
