–El Verde y PT se crecen y le dicen “no” a Morena
–De la derrota al “Plan B”, guindas a dar la cara
–-Loera, el defensor de la austeridad… ¿o solo quiere brillar?
Como era de esperarse, la tan cacareada reforma electoral de la presidenta Sheinbaum terminó estrellándose contra el muro de los nano partidos Verde Ecologista de México y del Trabajo, sí esos mismos que viven pegados a la ubre de Morena para sobrevivir.
Sin embargo, como la reforma ya no les resultaba conveniente, simplemente se dieron la vuelta y dejaron sola a Morena.
Tras la derrota, más rápido que un quejido en sesión, Morena ya se puso las pilas y anunció, por boca del zacatecano Ricardo Monreal, que ahora sí va el famoso “Plan B”. Eso sí, con el puño en alto y jurando que no se rinden, aunque la aritmética legislativa diga otra cosa.
Lo sabroso del asunto fue ver a los del Verde y al PT empoderados, esos aliados de ocasión, dándose su taco y diciendo “por aquí no pasan con su tranzas” los lobos disfrazados de corderitos.
Vale destacar que en la grilla mexa cuando se trata de meterle mano al sistema electoral que afecta los intereses de los partidos, cada uno jala agua para su molino y los beneficios pesan más que los abrazos de Morena.
El rechazo a la reforma de la presi evidenció que, ni todo el poder del Ejecutivo ni la supuesta disciplina guinda alcanzaron para mover montañas si no hay consenso, o mejor dicho, si no hay tajada para los dueños de los partidos que son como garrapatas que se aferran a un perro.
Sheinbaum se topó con pared, y de paso, su liderazgo quedó en entredicho. El mensaje quedó clarito para Palacio Nacional, que en el Congreso no todos se le cuadran como lo pensaban. Que gran decepción para los guindas que les dieron todo y no recibieron nada cuando lo más necesitaban. Así es la grilla, ya ni llorar es bueno. Ahora a lo que sigue, plan “B”.
Después de esta derrota veremos cabildeos, llamadas de madrugada y, seguro, más de un “ajuste” legal para que la presidenta y sus cabilderos traten de salvar la cara.
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Resulta que, tras la derrota en San Lázaro donde la reforma electoral impulsada por Claudia Sheinbaum quedó más fría que una mañana de enero en juaritos, los morenistas se pusieron las pilas y, ni tardos ni perezosos, se fueron a despachar al Palacio para planear su famoso “Plan B”.
Dicen que Ricardo Monreal, quien últimamente anda entre azul y buenas noches, aprovechó la reunión para ajustar relojes y ver qué tan cierto es eso de que “el que persevera, alcanza”… o, al menos, lo intenta.
Junto a Ignacio Mier y Manuel Velasco, armaron la mesa de estrategia, porque en Morena saben que esto no se acaba hasta que se acaba.
La consigna de la presi, revisar la agenda legislativa y sacar del sombrero cualquier conejo posible, ya sea ley secundaria, reforma constitucional o, de plano, lo que se deje.
A sacar lo oculto, porque si algo distingue a esta Cuarta Transformación es que no tiran la toalla ni aunque se las regrese el Congreso.
Por ahí se escucha que Sheinbaum no está dispuesta a dejar las cosas así nomás, y menos con las elecciones en el horizonte. Seguramente el “Plan B” viene con todo. Ojo, porque en estas jugadas, lo que está en juego no es poca cosa, la cancha electoral y, de paso, el futuro democrático de los mexicanos.
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El senador juarense Juan Carlos Loera de la Rosa se encuentra sumamente activo, promoviendo de manera intensa tanto su labor legislativa como su trabajo político dentro del partido.
Su objetivo es claro: posicionarse ante el electorado para buscar, en el futuro, una candidatura a un cargo de elección popular, e incluso, por qué no, la alcaldía de Juárez.
Y es que Loera presume paso firme, recientemente en el Senado votó sin titubeos para acabar con las pensiones de oro y los privilegios de la alta burocracia.
“¡El dinero del pueblo pa’ la gente!” grita, mientras refuerza su perfil de defensor de la austeridad y la justicia social, pero no falta malpensado que ve esto como mero posicionamiento rumbo a la elección.
Peeero, no todo es miel sobre hojuelas. Carlos Castillo, cercano tanto a AMLO como a Sheinbaum, trae lío con Loera por la estrategia de golpeteo interno del grupo del paseño Javier Corral, Andrea Chávez y el propio senador Loera.
Y sí, la jugada se les salió del corral —perdón, del control— y ya causó bronca nacional. Ahora que todos jalan cobija para su lado, la división en Morena se antoja sabrosa para el 2027… y hasta para el 2030.
Por lo pronto, la triada Corral-Chávez-Loera busca recuperar el poder en Chihuahua a como dé lugar, que les cuaje está por verse, pues en la otra esquina el alcalde Pérez Cuéllar también hace lo propio para conseguir jugada en el 2027.
