La Secretaría de Educación Pública (SEP) analiza la posibilidad de restringir o incluso prohibir el uso de teléfonos celulares durante la jornada escolar en México, con el objetivo de proteger la salud mental de estudiantes y mejorar el ambiente dentro de las aulas.
La propuesta fue planteada durante el Foro Nacional “Más allá de las pantallas: Impacto de las Tecnologías en la Educación y la Salud Mental”, donde el titular de la dependencia, Mario Delgado Carrillo, señaló que es necesario abrir un debate sobre el uso de dispositivos móviles en las escuelas y su impacto en niñas, niños y adolescentes.
De acuerdo con lo expuesto en el encuentro, el uso constante de teléfonos inteligentes y redes sociales ha generado preocupación entre especialistas por sus efectos en la salud emocional y el rendimiento escolar de los estudiantes. Por ello, se planteó la posibilidad de que las escuelas se conviertan en espacios libres de celulares durante toda la jornada académica.
En el foro también participó el psicólogo social Jonathan Haidt, autor del libro La generación ansiosa, quien advirtió que la salud mental de los jóvenes comenzó a deteriorarse con mayor rapidez a partir de 2010, cuando los teléfonos inteligentes y las redes sociales se volvieron masivos entre adolescentes.
Según el especialista, los centros educativos que han implementado políticas de escuelas libres de celulares han reportado beneficios como mayor atención en clase, mejor convivencia entre estudiantes y menos conflictos dentro de los planteles.
La discusión también se da en un contexto internacional en el que cada vez más países regulan el uso de dispositivos móviles en las aulas. De acuerdo con datos presentados en el foro, cerca de 79 sistemas educativos en el mundo ya cuentan con algún tipo de restricción o normativa sobre el uso de celulares en escuelas.
Las autoridades educativas señalaron que el objetivo no es eliminar la tecnología de la vida de los estudiantes, sino analizar la manera en que puede utilizarse de forma responsable dentro del entorno educativo, priorizando el bienestar y el aprendizaje.
Por ahora, la SEP continuará analizando distintas propuestas y escuchando a especialistas, docentes y comunidades educativas antes de tomar una decisión definitiva sobre el uso de celulares en las aulas.
