—¡Óraleee! Julián LeBarón para gober
—Cruz Pérez Cuéllar, hoy muy ocupado
—Lucha Lucha por una lana
Resulta que la senadora juarense Andrea Chávez volvió a ser blanco de los dardos mediáticos, y ahora no por sus escándalos, ni por propuestas o discursos belicosos, sino porque le sacaron a relucir un salón de belleza en plena Cámara alta.
Y como dice la rola, “antes muerta que sencilla”; aunque las lenguas de triple filo comentan que tal vez se trate de una cortina de humo, para aminorar la andanada de opiniones de que sus aspiraciones a la candidatura de Morena por la gubernatura de Chihuahua ya se derrumbaron.
Ayer corrió con fuerza en portales de noticias nacionales y redes sociales el rumor de que Andrea Chávez anda estrenando salón de belleza, y los detractores aprovecharon para tallarla bien y bonito.
Esos que la traen en “jabón” quieren que ni bien peinada la dejen caminar hacia la candidatura.
Mientras tanto, en el Senado, más de una legisladora de Morena ya tienen donde ponerse guapas.
Era obvio que después del revuelo de las publicaciones, la senadora saliera a negar que el peinador es suyo, que solo se trata de una fea, sucia y maquiavélica campaña de los conservadores para desprestigiar el movimiento de la 4T. Ajá.
Al final el salón de belleza fue clausurado. Le aguadaron el negocio a senadora Chávez.
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El activista mormón Julián LeBarón quiere ser gobernador de Chihuahua. ¡Óraleee! diría el payaso Brozo tenebroso. La política en el estado se pone más interesante que novela de las ocho.
Julián es conocido por no quedarse callado y por traer a los gobiernos en jaque con sus reclamos de seguridad, ahora dice que quiere gobernar el estado como candidato independiente, sin deberle favores a ningún partido.
Y es que el buen Julián, agricultor de la comunidad LeBarón, no se anda por las ramas, se ha rifado defendiendo derechos humanos, el agua y la vida del campo, buscando que las cosas cambien de verdad.
Tras las tragedias que han azotado a su gente, LeBarón sabe que la justicia no llega sola y por eso quiere armar una fuerza ciudadana que defienda la vida, la libertad y la propiedad, sin pleitos partidistas ni colores.
Dice que lo buscan para encabezar el proyecto y que, si el pueblo lo quiere, así que el tiempo lo dirá y ya veremos si se avienta.
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El alcalde Cruz Pérez Cuéllar andará hoy como trompo chillador.
Desde temprano se le verá brincando de escuela en escuela, cortando listones y posando para la foto mientras entrega obras en planteles educativos y hasta luminarias en el Club de Fútbol Veteranos.
Su agenda parece más apretada que cartera en quincena, pero no es casualidad. Dicen los malosos que el edil juarense anda con el turbo puesto porque busca verse chambeador, justo cuando trae la mira puesta en la candidatura para la gubernatura.
A nadie le extraña que quiera conquistar corazones fronterizos y, de paso, tapar bocas que lo acusan de andar en precampaña disfrazada de obra pública.
Y para rematar el show, Pérez Cuéllar le respondió a Adán Augusto López sobre el apoyo a Andrea Chávez con un clásico “en Chihuahua mandan los chihuahuenses”.
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Un grupo de empresarios mineros ya le echaron el ojo al Ejido Benito Juárez, donde planean invertir más de 700 millones de dólares. La mayoría de los ejidatarios ve la mina como el salvavidas que les hacía falta; pero, como siempre, no faltan los aguafiestas.
Resulta que Martín Solís, Gabino Gómez y los seguidores de la activista rojilla Lucha Castro, según cuentan, arman el numerito para boicotear el proyecto y así tener con qué negociar, o, mejor dicho, “chantajear” a la empresa.
Lo de siempre, al final, ellos son los únicos beneficiados, aunque el resto se quede mirando.
Y para ponerle más sabor al caldo, dicen que senadores del bienestar, Javier Corral y Andrea Chávez, están detrás de los movimientos turbios, movilizando a los de siempre para frenar la lana que podría transformar la región.
No hay duda, Morena anda metiendo mano negra. Aquí la cosa apenas empieza, así que atentos, que esto se va a poner bueno y nadie quiere perder su pedazo de pastel.
