La ballena jorobada conocida como “Timmy” fue encontrada sin vida en la costa de la isla de Anholt, en Dinamarca, luego de una polémica operación de rescate que se había llevado a cabo semanas antes en el mar del Norte.
El ejemplar había quedado varado desde principios de marzo en distintas zonas del mar Báltico, frente a la costa alemana, donde su estado de salud fue empeorando con el paso del tiempo. Aunque especialistas advirtieron que el animal se encontraba herido, debilitado y con pocas probabilidades de sobrevivir, la presión pública derivó en la realización de un rescate privado financiado por empresarios.
La intervención se llevó a cabo a inicios de mayo e implicó el traslado de la ballena en una embarcación hacia aguas más profundas, con la intención de liberarla y favorecer su regreso a la ruta migratoria. La operación tuvo un costo superior a 1.5 millones de euros y generó críticas de científicos y organizaciones ambientales, que cuestionaron el impacto del procedimiento y las bajas probabilidades de éxito debido al estado del animal.
Tras su liberación, no se tuvo más información sobre su ubicación hasta que su cuerpo fue localizado en la costa danesa. La identidad fue confirmada gracias a un dispositivo de rastreo GPS que aún portaba el ejemplar, lo que permitió establecer que se trataba de la misma ballena intervenida semanas antes.
El caso ha reavivado el debate sobre los límites de las intervenciones humanas en animales marinos varados y la efectividad de los rescates cuando los ejemplares ya presentan un estado de salud crítico.
