El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo que va a gobernar Venezuela “hasta que llegado el momento se pueda hacer una transición segura”.
“No queremos que alguien más simplemente entre y termine con la misma situación”, dijo Trump. “El dictador y terrorista Maduro finalmente ya no está en Venezuela. La gente es libre. Esta mañana Venezuela es una nación más orgullosa”.
Añadió que no descarta una segunda intervención de ser necesaria y que las petroleras de Estados Unidos volverán a operar en Venezuela, afirmando el negocio del petróleo en Venezuela “ha sido un fracaso durante un largo periodo de tiempo”.
“Vamos a hacer que nuestras grandes compañías petroleras de los Estados Unidos entren, gasten miles de millones de dólares, arreglen la infraestructura que está muy dañada y comiencen a ganar dinero para el país”, afirmó el mandatario en la rueda de prensa. “EU no debe permitir que las potencias extranjeras nnos saquen de nuestro propio hemisferio. El dictador Maduro ha enviado adversarios, ha conseguido armas y utilizaron esas armas anoche”, añadió Trump.
Trump publicó una foto de Maduro esposado y con los ojos tapados con gafas oscuras, en un buque militar estadounidense. Aseguró que el depuesto gobernante responderá ante un tribunal de Nueva York por cargos de narcotráfico y terrorismo.
Advirtió además que si fuese necesario las fuerzas estadunidenses estaban listas para ejecutar una segunda oleada de ataques, “mucho mayor”, e impedir que el círculo de Maduro siga en el poder.
Sin embargo, aseguró que la vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez manifestó a su secretario de Estado, Marco Rubio, que “está dispuesta a hacer lo que consideremos necesario para que esto funcione”.
Trump contó a la cadena Fox que siguió el operativo “literalmente como si hubiera visto un show televisivo”, horas después de anunciar la violenta detención de Maduro y su esposa, Cilia Flores, quienes según las autoridades estadounidenses no opusieron resistencia.
La operación fue “muy bien organizada” y ningún estadounidense perdió la vida, añadió Trump, al revelar que Maduro se protegía en una fortaleza. El ataque requirió “meses de planificación y ensayos” y se utilizaron más de 150 aeronaves de Estados Unidos, dijo el jefe del Estado Mayor, el general Dan Caine.
“Llegó la hora de la libertad”, proclamó de su lado la líder de la oposición venezolana y Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, a quien no obstante Trump apartó del proceso que puso en marcha este sábado.
“Le sería muy difícil estar al frente del país. No cuenta con apoyo ni respeto dentro de su país”, afirmó Trump, a quien Machado dedicó el Nobel.
Previamente, Machado consideró que el excandidato presidencial Edmundo González, quien asegura que Maduro le robó la victoria en las presidenciales de 2024, “debe asumir de inmediato” el poder. “Estamos listos” para la “reconstrucción del país”, afirmó en X González, refugiado en España
Explosiones y sobrevuelos de aeronaves sacudieron Caracas hacia las 02:00 locales, en el clímax de cuatro meses de presión militar contra Maduro, de 63 años. Los ataques fueron dirigidos contra Fuerte Tiuna, el mayor complejo militar de Venezuela, y una base aérea, entre otros sitios, según periodistas de AFP.
Trump consideraba ilegítimo al mandatario, quien llegó al poder en 2013 tras la muerte del presidente Hugo Chávez y fue acusado de fraude en los pasados comicios. En 2020, Maduro fue acusado formalmente de narcotráfico por Estados Unidos, que ofrecía por él 50 millones de dólares que no fue necesario pagar.
Washington atacó además los estados vecinos de La Guaira, donde está el aeropuerto de Caracas, Miranda y Aragua. Caracas amaneció desierta, pero horas después se observaban filas frente a supermercados. Para evitar saqueos, los comerciantes vendían a través de las rejas.
Varios barrios olían a pólvora, mientras agentes policiales encapuchados fuertemente armados recorrían la ciudad y vigilaban edificios públicos. Unos 500 simpatizantes de Maduro se reunieron frente al palacio presidencial de Miraflores con retratos de él y banderas venezolanas.
Sin mostrar pruebas, el gobierno venezolano denunció que los bombardeos afectaron a poblaciones civiles.
El canal estatal VTV mostró imágenes de verjas caídas y buses incendiados en La Carlota, una base aérea de Caracas. “¡Viva Venezuela, carajo!”, celebraban algunos desde sus hogares en un sector acomodado.
Antes de la incursión de este sábado, Estados Unidos bombardeó varias lanchas que supuestamente transportaban drogas en el Caribe, con saldo de más de un centenar de muertos desde septiembre.
Trump aprovechó la detención de Maduro para advertir al presidente colombiano, el izquierdista Gustavo Petro. “Tiene que cuidarse el trasero”, dijo, al acusarlo nuevamente de narcotráfico. Por su parte, Marco Rubio afirmó que el gobierno cubano debería estar “preocupado” por estos acontecimientos.
En su presión contra Maduro, Washington también había cerrado informalmente el espacio aéreo de Venezuela, impuesto nuevas sanciones y ordenado la incautación de buques cargados con crudo venezolano.
Maduro, que se proclama socialista, siempre dijo que estas operaciones buscaban su derrocamiento y apoderarse del petróleo. Durante su gobierno, Venezuela se sumió en una de las peores crisis económicas de su historia y líderes opositores fueron objeto de dura represión.
La autoridad aérea de Estados Unidos y la Unión Europea recomendaron a las aerolíneas comerciales que evitaran el espacio aéreo del Caribe y de Venezuela, respectivamente. En tanto, el ministro de Defensa venezolano, Vladimir Padrino, anunció un “despliegue masivo” de todas las capacidades militares del país, al amparo de un “estado de conmoción”.
“Nosotros venceremos (…) ¡Leales siempre! ¡Traidores nunca!”, lanzó el ministro del Interior, Diosdado Cabello.
Durante los bombardeos algunos habitantes se asomaron a sus balcones y terrazas para ver y grabar lo que pasaba. Otros se escondieron en espacios seguros.
Las explosiones “me levantaron por gravedad de la cama”, contó a AFP María Eugenia Escobar, residente de 58 años de La Guaira. “En el acto pensé ‘Dios, llegó el día’ y lloré”. Países aliados de Venezuela como Rusia, China, Irán y Cuba rechazaron los ataques, así como los gobiernos izquierdistas de Brasil, Chile, Colombia y México.
Rusia exigió a Estados Unidos la liberación de Maduro, mientras que China dijo que su captura amenaza “la paz y la seguridad” regionales. El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, consideró en tanto que la operación contra Maduro sienta un precedente peligroso al incumplir con el derecho internacional.
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