Después de que la Cámara de Diputados aprobara la reforma constitucional para anular elecciones en caso de intervención extranjera, el Senado dio el visto bueno para incluir este acto como una nueva causal de nulidad.
Aunque varios legisladores ya se habían retirado, la iniciativa fue aprobada con mayoría calificada de 85 votos a favor y 42 en contra. Aun así, senadores de oposición señalaron que el proyecto tiene una redacción “ambigua”, por lo que podría utilizarse de manera “discrecional”, tal como lo expresó la panista Guadalupe Murguía.
Incluso, figuras como la priísta Carolina Viggiano advirtieron que la reforma “no es inofensiva”, ya que podría servir para que Morena genere dudas sobre los resultados electorales y no reconozca posibles derrotas en futuras elecciones.
Por su parte, Óscar Cantón Zetina, presidente de la Comisión de Puntos Constitucionales, explicó que la reforma “trata de garantizar que en México las decisiones las tome el pueblo, sin presiones, sin dinero extranjero, sin campañas de manipulación, sin intereses externos disfrazados de asociación civil, de opinión pública o de supuesta democracia”.
Igualmente, Manuel Huerta Ladrón de Guevara, presidente de la Comisión de Estudios Legislativos Primera, afirmó que la reforma no permitirá aplicar la nulidad de manera automática, ya que será necesario comprobar con elementos objetivos la existencia de injerencia extranjera, además de la gravedad e intencionalidad de estas acciones.
En respuesta, el morenista Juan Carlos Loera de la Rosa expuso que el riesgo de intervención extranjera siempre ha existido y recordó casos como el grupo Amigos de Fox, además del financiamiento de una empresa brasileña a la campaña de Enrique Peña Nieto y otros presidentes de América Latina.
Finalmente, su compañera de bancada, Cynthia López Castro, afirmó que, aunque a algunos no les parezca, buscarán defender la soberanía nacional para que sean las y los mexicanos quienes decidan en el país.
