domingo, enero 18, 2026
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Las plazas de Zaragoza: memoria viva de un antiguo poblado juarense

by Eduardo Huízar
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Zaragoza, hoy incorporada plenamente a la mancha urbana de Ciudad Juárez, conserva en su traza y en sus espacios públicos la esencia de cuando era considerado un poblado independiente. Entre esos vestigios destacan sus dos plazas tradicionales, conocidas por los habitantes como la plaza de arriba y la plaza de abajo, puntos que desde su origen han sido centros de convivencia social, familiar y comercial.

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Las plazas de Zaragoza: memoria viva de un antiguo poblado juarense

♬ Little Things – Adrián Berenguer

De acuerdo con Alfredo González, habitante de Zaragoza desde hace décadas, ambas plazas fueron instaladas desde los primeros años del asentamiento y han funcionado históricamente como lugares de reunión para las familias, escenario de encuentros cotidianos, comercio local y celebraciones comunitarias. “Son parte de la identidad del pueblo, aunque ahora ya seamos colonia de Juárez”, comenta.

La llamada plaza de abajo tiene un valor especial para la memoria colectiva, ya que ahí se ubica una iglesia que ha sido referente espiritual y social del sector. Además, Alfredo recuerda que en ese mismo punto se encontraba la terminal de la ruta Juárez–Zaragoza, cuando el transporte público aún se realizaba en camionetas tipo van y no en los camiones urbanos que circularían años después.

Durante la década de los ochenta, explica, esa terminal era un sitio de constante movimiento: llegadas, despedidas y comercio informal que daban vida a la plaza. Para muchos habitantes, ese espacio representaba la conexión directa entre el entonces poblado de Zaragoza y la ciudad de Juárez, cuando el trayecto aún marcaba una clara separación entre lo rural y lo urbano.

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Por su parte, la plaza de arriba donde se ubica la torre de agua, ha sido tradicionalmente un punto de descanso y convivencia vecinal, donde generaciones completas han crecido, jugando, conversando y manteniendo viva la relación comunitaria que caracterizaba a Zaragoza como poblado. Ambas plazas, aunque sencillas, han resistido el paso del tiempo y la expansión urbana.

Alfredo González señala que muchos de sus conocidos que lo visitan actualmente se sorprenden al encontrar estos espacios. “Me dicen que, aunque Zaragoza ya es parte de Juárez, las plazas siguen teniendo alma de pueblo”, afirma, destacando que conservan una atmósfera distinta a la de otras colonias más recientes.

Hoy, las plazas de Zaragoza permanecen como íconos históricos y culturales, recordando el origen del asentamiento y su transformación paulatina. Más allá de su función recreativa, estos espacios siguen siendo símbolos de identidad y memoria para una comunidad que, pese al crecimiento de la ciudad, se niega a olvidar su pasado como poblado.

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